La historia de Abacería de la Sal es, ante todo, la de una familia unida por la cocina y el amor al oficio. La idea nació de Nacho González, quien junto a su hija Leticia decidió dar forma a un concepto más informal que el restaurante que durante más de 25 años habían regentado en Ruente, Casa Nacho González, con el apoyo imprescindible de Josefina, esposa y madre. Aquel proyecto familiar llegó a figurar en la Guía Repsol, en la Selección del Gourmet y dentro de los Bib Gourmand de la Guía Michelin.
En noviembre de 2012, abría sus puertas en Cabezón de la Sal la primera Abacería: un pequeño local de pocos metros que, un año más tarde, sumó un reducido comedor anexo. Pese al espacio limitado, contaban con una terraza estupenda y, sobre todo, con una enorme ilusión. Las estanterías se llenaban de grandes marcas de conservas, embutidos, quesos y vinos, y poco a poco los vecinos comenzaron a reservar para cenar.
Durante más de una década, la familia mantuvo vivo aquel rincón. Pero tras el fallecimiento de su padre, Leticia se enfrentó a una decisión: continuar su camino como interiorista o dar un paso adelante en la restauración. Optó por lo segundo. A escasos metros, se liberó un restaurante con cocina y comedor propios; comenzaron las obras sin dejar de atender en la abacería original. El nuevo local abrió el 6 de marzo de 2020, apenas una semana antes del inicio de la pandemia. Pese al cierre forzoso de tres meses, el verano siguiente confirmó que habían acertado: el esfuerzo tenía recompensa.
Hoy, Abacería de la Sal mantiene su esencia: una “cocina por naturales”, tradicional, sencilla y centrada en el producto. Sin perder el espíritu de tienda y barra, ofrecen una cuidada selección de conservas, quesos, vinos y embutidos que se pueden degustar en el local o llevar a casa. Todo ello en un espacio acogedor, con terraza y en pleno corazón de Cabezón de la Sal, donde la tradición familiar sigue marcando el rumbo.
En Cabezón de la Sal (Cantabria), Abacería de la Sal es un rincón con alma de tienda–bar y corazón de casa de comidas contemporánea: terraza en plena plaza, interior acogedor y una filosofía nítida —“cocina por naturales”— que pone el producto en el centro: conservas finas, quesos, embutidos y una carta breve que cambia con el mercado.
La propuesta luce cuando manda lo esencial: verduras tratadas con mimo (alcachofas y tomates de temporada), guisos del día al mediodía, anchoas de Santoña, croquetas y frituras bien ejecutadas; bodega con selección cuidada para acompañar sin estridencias. Un estilo de cocina directa, sabrosa y con poso, más de fondo que de fuegos artificiales.
El espacio —terraza con encanto a la plaza e interior vestido con gusto— invita a la sobremesa larga; el servicio es cercano y atento, de los que recuerdan al comensal y recomiendan con criterio. Esa mezcla de calidez y detalle explica buena parte de su fidelidad local.
Por todo esto, cuenta con un Solete de Verano de la Guía Repsol, que reconoce precisamente esa mezcla de cercanía y encanto que define a la casa: un lugar con alma de pueblo y vocación gastronómica, donde la autenticidad y el cuidado del producto se convierten en su mejor carta de presentación.
En resumen: producto, guiso y temporada. Una casa que enamora por la sencillez bien hecha: cocina honesta, platos que se explican solos y una terraza que pide volver.
Ideal para compartir en buena compañía y dejarse aconsejar.
🗺️ Plaza Ángel de la Bodega, 4
39500 Cabezón de la Sal, Cantabria
☎️ 942 709 178
🌐 www.abaceriadelasal.com
📸 @abaceriadelasal
