La anchoa de Santoña ya tiene nombre propio en 2026. La XXVI Feria de la Anchoa y de la Conserva de Cantabria, celebrada este fin de semana en Santoña, ha reconocido a Conservas La Reina del Cantábrico como la mejor elaboradora del año tras imponerse en la cata a ciegas organizada por la Cofradía de la Anchoa de Cantabria.
Un fallo que, más allá del galardón, sitúa su producto entre las referencias más afinadas del actual panorama conservero.
Una cata que mide el detalle
El veredicto llegó como cierre de la feria, tras un proceso dividido en dos fases y con jurados distintos. Diez conserveras participaron en una cata donde cada matiz cuenta: presencia, aroma y comportamiento en boca.
La anchoa ganadora superó el criterio de ocho catadores, en un sistema que busca reducir al mínimo cualquier desviación. A la final accedieron seis firmas —Catalina, 5Ñ, Nuevo Libe, Hoya, Ana María y La Reina del Cantábrico— en una edición marcada por la igualdad.
La lógica del producto
Fundada en 2015, la firma santoñesa La Reina del Cantábrico ha construido su identidad desde una idea clara: trabajar desde el detalle.
Al frente del proyecto está Maite Pérez, que ha orientado la producción hacia un perfil muy concreto: bocarte grande del Cantábrico, procedente de la costera de primavera, con tiempos prolongados de maduración y una limpieza especialmente cuidada del filete.
El resultado es una semiconserva de corte limpio, textura firme y sabor profundo, donde la sal acompaña sin imponerse. Una elaboración pensada desde la precisión.
Oficio y equipo
La reacción tras el anuncio reflejó bien lo que hay detrás del premio. Más allá de la emoción, el foco estuvo en el equipo y en el trabajo diario.
Con una plantilla de unas 18 personas, la conservera funciona bajo un modelo donde cada fase —salazón, maduración, sobado y fileteado— tiene un peso específico. Un proceso donde la mano sigue siendo determinante.
No es, además, un reconocimiento aislado. La Reina del Cantábrico ya había logrado este mismo premio en 2023, reforzando una trayectoria basada en la regularidad.
Santoña, punto de encuentro
La feria mantiene su papel como termómetro del sector y como espacio de encuentro entre elaboradores y público. En ese contexto, el resultado de la cata actúa como referencia directa para el consumidor.
Pese a una meteorología poco favorable, la edición de 2026 ha registrado una alta afluencia y un ritmo de ventas sostenido, confirmando el peso de la cita dentro del calendario gastronómico cántabro.
Donde se decide la diferencia
El triunfo de La Reina del Cantábrico no responde a un gesto puntual, sino a una forma de entender el producto.
Tiempo, materia prima y criterio. Sobre esa base se construye una anchoa que encuentra en el detalle su argumento.
Porque en Santoña, la diferencia sigue estando en cómo se trabaja.
