La programación reúne 16 comidas y cenas populares en diferentes barrios de la ciudad, con platos preparados por las peñas y una recaudación destinada a asociaciones y entidades sociales de Cantabria.
La Semana Grande de Santander vuelve a encontrar en la gastronomía una de sus expresiones más solidarias. Las peñas de la ciudad han preparado un calendario de comidas y cenas benéficas que llevará los fogones a calles y plazas para reunir a vecinos y visitantes alrededor de platos populares y distintas causas sociales.
En total, serán 16 encuentros repartidos por numerosos barrios santanderinos. A cambio de un donativo, el público podrá degustar las elaboraciones preparadas por las peñas y colaborar con organizaciones que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales y sociales.
Garbanzos con callos para abrir el calendario
La programación ha comenzado en El Alisal de la mano de la peña El Desfiladero, encargada de preparar una gran comida popular a base de garbanzos con callos. La recaudación obtenida se destinará íntegramente a la asociación Buscando Sonrisas.
El contundente plato de cuchara ha inaugurado un recorrido gastronómico en el que se sucederán preparaciones sencillas, abundantes y pensadas para compartir. Las peñas volverán a organizar la elaboración y el reparto de cada propuesta con la colaboración de sus integrantes y la participación del público.
Patatas con chorizo, panceta, marmita, paella, garbanzos, arroz marinero, perritos calientes y una tradicional caracolada forman parte de un programa que refleja la variedad de la cocina asociada a las celebraciones populares.
Dieciséis encuentros repartidos por la ciudad
Las comidas y cenas llegarán a zonas como La Albericia, el Grupo Amaro, la plaza de México, Río de la Pila, Tetuán, Peña Herbosa, el Barrio Pesquero, Peñacastillo y las Casas de la Renfe.
La distribución de las citas permitirá extender la iniciativa más allá de los principales escenarios de la Semana Grande y acercarla a diferentes puntos de Santander. Cada ración servida se convertirá así en una aportación directa a alguna de las entidades beneficiarias.
La vertiente solidaria de esta programación ha ido adquiriendo un peso creciente dentro de las fiestas. En la pasada edición, las actividades organizadas por las peñas permitieron recaudar cerca de 21.000 euros, una cantidad que pone de manifiesto la capacidad de convocatoria de estas comidas populares y la respuesta de quienes participan en ellas.
La cocina como herramienta de ayuda
La recaudación se distribuirá entre numerosas organizaciones que desarrollan su labor en Cantabria. Entre las entidades beneficiarias figuran el Banco de Alimentos, Cáritas Diocesana, la Asociación Esclerosis Múltiple, APTACAN, Cantabria Acoge, Pelones Cantabria, la Cocina Económica, Medicus Mundi, la Asociación Síndrome de Williams, AMARA Cantabria y Apapachando, además de otros colectivos sociales.
Cada peña vinculará su propuesta gastronómica a una causa concreta, lo que permitirá diversificar la ayuda y dar visibilidad al trabajo que realizan estas organizaciones. El calendario demuestra también la capacidad de la cocina popular para generar comunidad y movilizar recursos cuando se articula alrededor de un propósito compartido.
Un cierre solidario en Peñacastillo
Como novedad, la programación se prolongará hasta el martes 28 de julio, coincidiendo con el Día de las Instituciones de Cantabria.
Las peñas El Xamizu y Los Caracolillos serán las encargadas de cerrar el calendario en Peñacastillo con el reparto de un bocadillo de criollo al vino. Los donativos recogidos durante esta última cita se destinarán a la asociación Apapachando.
Desde los garbanzos con callos de la jornada inaugural hasta el criollo al vino del cierre, las peñas volverán a convertir la gastronomía en un punto de encuentro y en una herramienta de ayuda. Una ruta solidaria que llevará el ambiente de la Semana Grande a numerosos barrios de Santander y recordará que las fiestas también pueden celebrarse compartiendo mesa y colaborando con quienes más lo necesitan.
