El Mediterráneo oriental encuentra mesa en el paseo de Canalejas. Cafetería Petra reúne recetas árabes, palestinas y libanesas en un pequeño establecimiento de barrio, donde la sencillez de la propuesta y la hospitalidad de Khaled definen su carácter.
Cafetería Petra ocupa un pequeño local del paseo de Canalejas, en Santander, donde el formato sencillo e informal acompaña una propuesta poco habitual en la ciudad. Aquí tienen cabida desayunos, bocadillos, hamburguesas y platos combinados, pero son las especialidades del Mediterráneo oriental las que aportan mayor singularidad al conjunto.
La casa presenta su cocina como árabe, palestina y libanesa, denominaciones que sitúan una carta vinculada a un recetario compartido, con los matices propios de cada territorio. Garbanzos, berenjenas, tahini, bulgur, especias y hierbas aromáticas aparecen en preparaciones que permiten construir la comida alrededor de varios platos para compartir.
El recorrido puede comenzar con un hummus acompañado de pan pita. La crema de garbanzos, tahini, ajo, limón y aceite de oliva también se ofrece en una degustación de cuatro versiones: original, aguacate, pimientos asados y zaatar. A su lado, el babaganoush toma como base la berenjena asada, mientras que la muhammara combina pimientos asados y nueces con ingredientes como la melaza de granada. La berenjena vuelve a aparecer en el makdous, presentado como un salpicón con nueces, ajo, guindillas rojas y aceite de oliva. Ensaladas como el tabulé y el fattoush aportan un contrapunto fresco a esta primera parte de la mesa.
Entre las raciones, el halloumi grill combina el carácter salino del queso a la plancha con tomate cherry y hierbas aromáticas. Las patatas libanesas, salteadas con ajo y cilantro y un toque picante, dan paso a otras especialidades como los falafel, de garbanzos con hierbas y especias; los kibbeh, de bulgur rellenos de carne picada; o la kofta, presentada en forma de albóndigas de ternera con salsa de tahini al limón.
El pan adquiere protagonismo en los arayes, panes libaneses asados con distintos rellenos. Petra propone versiones de carne, queso y cecina, esta última acompañada de queso semicurado, orégano y dátiles. Los rollos de shawarma de pollo o ternera y el rollo de falafel completan las alternativas para una comida más breve.
Para prolongar el recorrido, la casa prepara por encargo y para un mínimo de dos personas un cuscús con verduras salteadas y brochetas de pollo marinadas en yogur y especias, además de arroz ahumado con pollo y frutos secos. Son elaboraciones que amplían las posibilidades de la carta y permiten organizar la comida en torno a un plato principal.
El apartado dulce mantiene el vínculo con ese recetario. El recorrido continúa con el baklava de masa filo con almendras y pistachos, acompañado de helado de nata, y la kunafa de masa kataifi, queso fresco y almíbar. La basbousa, dulce tradicional de sémola y almíbar, ofrece otro cierre para la comida.
Khaled, propietario y cocinero, merece una mención especial. Su cercanía, hospitalidad y atención aportan calidez al servicio y refuerzan el carácter personal del establecimiento. Esa presencia, tanto en la cocina como junto a la mesa, ayuda a entender una casa de comidas de barrio en la que el trato constituye una de sus fortalezas.
Petra encuentra buena parte de su interés en la combinación entre la sencillez del formato y una cocina todavía poco representada en Santander. Una propuesta cotidiana que amplía el mapa gastronómico de la ciudad desde recetas vinculadas a la tradición familiar y popular.
FECHA VISITA: 24.09.2026
🗺️ Paseo de Canalejas, 63
39004 Santander, Cantabria
📱 692 49 33 27
📸 @cafeteria_petra
