La empresa familiar transforma desde 1999 la leche de su propia explotación en yogures, quesos, leche fresca y postres. Su trayectoria, sin embargo, se remonta varias décadas atrás, cuando la finca La Ponderosa comenzó a desarrollar su actividad agrícola y ganadera.
Bien Aparecida celebra una trayectoria construida desde el campo y estrechamente vinculada a La Ponderosa, la finca familiar situada en Carasa, en la Junta de Voto y dentro del entorno de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Allí, José Luis Thomas y María Antonia «Toñi» Salcines dieron forma a un proyecto que ha evolucionado desde la agricultura y la ganadería hasta la elaboración de productos lácteos con leche procedente de su propia explotación.
Aunque los orígenes familiares de la finca se remontan a los años setenta, la actividad agrícola y ganadera comenzó a desarrollarse durante la década siguiente. El nacimiento de Bien Aparecida como marca llegaría más tarde, en 1999, con la decisión de transformar una parte de la leche dentro de la propia granja.
De los cultivos a la producción de leche
La actividad inicial estuvo orientada al cultivo de maíz. Posteriormente se puso en marcha un proyecto de producción de carne, basado en la alimentación de los terneros con pasto y silo obtenido en la finca.
Las irregularidades de las cosechas y la limitada rentabilidad del ganado de carne llevaron a la familia a buscar una alternativa. A mediados de los años ochenta llegaron las primeras novillas frisonas y comenzó la explotación lechera, punto de partida del modelo productivo que continúa desarrollándose en La Ponderosa.
La ganadería fue aumentando progresivamente su capacidad, aunque la ubicación de la finca dentro de un espacio natural protegido condicionaba cualquier crecimiento basado exclusivamente en incrementar el número de animales. Ante estas limitaciones, el proyecto apostó por generar mayor valor añadido mediante la transformación de la leche en origen.
El nacimiento de Bien Aparecida
El cambio decisivo se produjo en 1999. Parte de las antiguas cuadras y de los cebaderos se acondicionaron como salas de elaboración y comenzó la actividad de Bien Aparecida como marca de productos lácteos.
Las primeras referencias fueron la leche fresca pasteurizada, el yogur natural y el queso fresco. La iniciativa requirió adaptar las instalaciones y adquirir los conocimientos técnicos necesarios para trabajar la materia prima dentro de la propia explotación.
El propósito era elaborar productos frescos en los que la leche conservara un papel protagonista y encontrar una vía de diferenciación frente a los modelos industriales de mayor escala.
El yogur natural se convirtió pronto en una de las señas de identidad de la casa. Una crónica publicada por Cantabria Económica en 2001 ya recogía la aceptación alcanzada por aquel producto, elaborado con leche pasteurizada y fermentos y comercializado en envases de cristal.
Lo que había comenzado como una forma de diversificar la actividad terminó modificando el equilibrio de la explotación. La transformación permitió comercializar directamente una parte creciente de la producción y mantener el control sobre las diferentes fases del proceso.
Un modelo que comienza en el pasto
Una de las principales particularidades de Bien Aparecida es la integración de la actividad agrícola, ganadera y elaboradora. La empresa produce buena parte del alimento para el ganado, cría los animales, obtiene la leche y la transforma dentro de la misma finca.
Este modelo permite seguir la materia prima desde el campo hasta el producto terminado. Según explica la empresa, La Ponderosa cuenta actualmente con unas 90 hectáreas y las vacas permanecen en pastoreo durante aproximadamente diez meses al año. Alrededor del 70 % de su alimentación procede del pasto, complementado con una mezcla de cereales destinada a cubrir sus necesidades nutricionales en las diferentes épocas.
Los animales nacen y se crían dentro de la explotación, lo que facilita el seguimiento sanitario y la trazabilidad. El proceso se completa con la elaboración, el envasado y la distribución de los productos, configurando un sistema en el que la leche permanece vinculada a la granja de la que procede.
La Ponderosa fue, además, la primera granja española certificada por la antigua Entidad Certificadora de Alimentos de España como productora de Leche Certificada de Granja. La distinción exigía controles sobre el manejo, la alimentación, la sanidad de los animales, el ordeño y las posteriores fases de elaboración y envasado, según informó en su momento el Gobierno de Cantabria.
En la actualidad, Bien Aparecida señala que su producción cuenta también con las certificaciones de leche de pastoreo y bienestar animal de AENOR.
Una gama que ha crecido con el proyecto
La oferta se ha ampliado considerablemente desde aquellas primeras elaboraciones. A la leche fresca pasteurizada, el yogur natural y el queso fresco se han incorporado yogures con diferentes frutas, variedades desnatadas, kéfir y postres como el arroz con leche, el flan de queso o la tarta de queso.
La diversificación permite aprovechar una misma materia prima para desarrollar productos diferentes, unidos por un elemento común: la leche obtenida en la propia explotación. Bien Aparecida mantiene además alrededor de una veintena de puestos de trabajo distribuidos entre las áreas agrícola y ganadera, elaboración, administración y reparto.
Más de veinticinco años después del nacimiento de la marca, Bien Aparecida conserva su estructura familiar y el vínculo con La Ponderosa. Su evolución refleja una manera de afrontar los condicionantes del sector lácteo basada en transformar la leche en origen, diversificar la producción y mantener conectados el campo, el ganado y el producto que finalmente llega al consumidor.
