Corrían los primeros años de la década de los treinta cuando la familia Merino llegó a Santander con el pulso humilde del comercio diario: productos de la huerta y vino de Autol, una pequeña localidad riojana marcada durante décadas por la viticultura y el trasiego de vinos a granel. Eran vinos honestos, de consumo cotidiano, pensados para acompañar la mesa y el trabajo, que viajaban desde el valle del Ebro hasta la costa y formaban parte esencial de la vida doméstica y tabernaria del norte. Aquel ir y venir encontró pronto un lugar fijo en el centro de la ciudad, primero como almacén de venta de vino al por menor y, ya en los años cuarenta, como restaurante con licencia propia. Así nació Bodega del Riojano, un establecimiento que con el tiempo acabaría formando parte inseparable del paisaje gastronómico y cultural de Santander.

Los santanderinos aún recuerdan cómo, en 1945, llegaban camiones desde La Rioja cargados de pimientos de gran calidad y grandes pipas de vino que se trasegaban a las cubas del local. Aquellas barricas, concebidas inicialmente para conservar y servir vino, acabarían convirtiéndose —casi sin buscarlo— en el soporte de una de las singularidades más reconocibles del restaurante: un conjunto de tapas pintadas por artistas del siglo XX que transformaron el comedor en lo que hoy se conoce como el primer museo redondo del mundo. Un espacio donde arte, vino y conversación se fundieron de manera natural, animados por Víctor Merino, que supo entender la bodega no solo como negocio, sino como lugar de tertulia, pensamiento y vida compartida.

Décadas después, bajo la dirección del empresario Carlos Crespo y como buque insignia del Grupo Riojano, el restaurante ha sabido conservar esa esencia inicial —identidad, memoria y oficio— incorporando una lectura contemporánea serena y respetuosa. De vender vino a granel a custodiar un museo vivo; de bodega popular a referencia gastronómica; el Riojano ha crecido sin ruido, fiel a una forma de entender la mesa como lugar de encuentro, cultura y continuidad. Una evolución pausada que explica por qué, más de ocho décadas después, sigue siendo un imprescindible del buen comer en Santander.

En pleno centro de Santander, Bodega del Riojano es uno de esos restaurantes que forman parte inseparable del paisaje gastronómico y sentimental de la ciudad. Fundado en 1940 y dirigido desde hace más de década y media por Carlos Crespo, el Riojano ha sabido crecer y evolucionar sin que ese proceso se perciba de forma abrupta en el plato. Aquí, la modernización ha sido siempre silenciosa, respetuosa y profundamente coherente, una forma de entender la restauración donde el oficio pesa más que cualquier tentación de ruptura. No en vano, Bodega del Riojano es el icono que da nombre y sentido al Grupo Riojano, el proyecto gastronómico que Crespo lidera y que tiene en esta casa su referencia fundacional y emocional.

El local, histórico en el centro de Santander, mantiene intacto ese aire de bodega clásica que ha definido su trayectoria. Más allá de la animada zona de barra, el restaurante se abre a un amplio y pintoresco comedor decorado con barricas de vino pintadas, conocido como “el primer museo redondo del mundo”. Espacios reconocibles, mesas bien dispuestas y una atmósfera que remite a la restauración de siempre construyen un conjunto sólido y confortable. No hay nostalgia forzada: hay continuidad. Todo transmite experiencia, estabilidad y la sensación clara de estar en una casa bien asentada, donde el cliente sabe a qué viene y por qué vuelve.

Barricas de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria
Comedor de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria

Al frente de la cocina se encuentra Fernando Llamosas, un profesional con más de tres décadas de trayectoria, que ha sabido preservar una carta clásica introduciendo matices técnicos casi imperceptibles, pero decisivos. Su cocina parte del recetario tradicional y lo interpreta con precisión, control del punto y una lectura contemporánea muy medida. No hay voluntad de reinventar platos, sino de afinarlos y hacerlos mejores desde el respeto absoluto al sabor original.

La experiencia arranca con una serie de entrantes que definen bien la identidad de la casa y su apego al producto y al sabor reconocible. La cecina de Astorga aliñada se presenta limpia y bien afinada, respetando la curación y realzando el producto sin enmascararlo. La afamada ensaladilla rusa mantiene ese punto clásico que la ha convertido en un fijo imprescindible, bien ligada y equilibrada. El gambón marinado en sal aporta intensidad y textura, mientras que el atún rojo marinado con mayonesa de wasabi y soja introduce un matiz más contemporáneo, bien integrado y sin romper el discurso general de la carta.

Cecina de Astorga aliñada de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria
Nuestra famosa ensaladilla rusa de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria
Gambón marinado en sal de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria
Tortilla de patatas guisada con salsa de callos, chorizo y alioli de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria

Tras los entrantes, llegan platos con mayor peso y recorrido. La tortilla de patatas guisada con salsa de callos, chorizo y alioli es una elaboración rotunda y profundamente reconocible, que conecta de forma directa con el recetario popular desde el sabor y la memoria. El steak tartar de la Bodega del Riojano, elaborado en sala y ajustado al gusto del comensal, es uno de los grandes emblemas de la casa y un ejercicio de cocina directa y bien entendida: carne cortada a cuchillo, aliñada con precisión, equilibrio entre potencia y finura y una ejecución que demuestra por qué sigue siendo un valor seguro con el paso del tiempo. Completa el recorrido el ravioli de rabo de vaca con foie, un plato de fondo, sabroso y técnico, que aporta profundidad sin perder el hilo clásico que vertebra toda la propuesta.

Steak Tartar de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria
Ravioli de rabo de vaca con foie de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria

El capítulo de los postres mantiene esa misma lógica de clasicismo bien entendido y apego al recetario. La carta ofrece opciones reconocibles y ejecutadas con corrección, como la tarta de queso o la tarta de chocolate, junto a elaboraciones de cuchara como el arroz con leche, recuperado a partir de una receta de origen asturiano con más de un siglo de antigüedad, o el flan de huevo al caramelo del Riojano, fiel a la tradición. No falta el guiño al territorio con el sobachón pasiego, ideal para compartir, acompañado de leche merengada, confitura de ciruela, achicoria y almendra tostada, ni propuestas más frescas como la crema de limón de Novales o el helado de quesucos de Cantabria, cerrando la experiencia con coherencia, sabor y memoria.

Sobachón pasiego con Sobao pasiego, leche merengada, confitura de ciruela, achicoria y almendra tostadade la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria
Arroz con leche caramelizado. Receta de origen asturiano, recuperada con más de 100 años de antigüedad de la Bodega del Riojano en Santander, Cantabria

La experiencia se completa con una sala que entiende el servicio como parte esencial del disfrute, cercana y profesional, y una bodega amplia que acompaña con solvencia la propuesta. Vinos clásicos, referencias consolidadas y opciones suficientes para encontrar el maridaje adecuado sin perder de vista el carácter tradicional de la casa ni el perfil de su clientela.

No es casualidad que la Guía Michelin, la Guía Repsol y Macarfi coincidan en señalar a Bodega del Riojano como un valor seguro dentro de la restauración santanderina. Un restaurante que mantiene intactas sus esencias mientras mejora, casi sin que el cliente lo perciba, la calidad, el ritmo y el pulso de cada plato. Esa capacidad de evolucionar sin ruido es, probablemente, una de sus mayores virtudes.

Bodega del Riojano es, en definitiva, un restaurante imprescindible de Santander. Un clásico que demuestra que saber crecer no siempre implica cambiar, sino entender cuándo, cómo y hasta dónde hacerlo. Aquí se viene a comer platos con identidad, bien hechos, con oficio y memoria, y se sale con esa satisfacción serena que solo ofrecen las casas que saben exactamente quiénes son.

FECHA VISITA: 07.01.2023 – 19.11.2023 – 18.01.2024 – 04.07.2024 – 05.01.2026

🗺️ Río de la Pila, 5
39003 Santander, Cantabria
☎️ 942 21 65 70
🌐 www.bodegadelriojano.com
📸 @bodega_del_riojano

BODEGA DEL RIOJANO

Santander, Cantabria