En el marco de una conmemoración histórica que trasciende lo institucional para proyectarse en el ámbito cultural, la gastronomía española volverá a ocupar un lugar destacado en la escena internacional. Y lo hará con nombre propio: el del chef cántabro afincado en Canarias Alberto González Margallo, encargado de firmar la cena de gala de clausura de las “Jornadas Gastronómicas y Culturales Españolas” en Montecarlo.

La cita se integra dentro del programa impulsado por la Embajada de Mónaco en España y la Dirección de Asuntos Culturales del Principado con motivo del 150 aniversario de la misión diplomática monegasca en nuestro país. Una relación que, en realidad, hunde sus raíces mucho más atrás, con vínculos documentados desde el siglo XIV.

A lo largo de 2026, esta conmemoración ha dado lugar a una amplia agenda de actividades en ambos territorios —conciertos, exposiciones, ópera o encuentros artísticos— que encuentra en la gastronomía uno de sus momentos de mayor proyección internacional.

Un escenario simbólico para la cocina española

Las jornadas se celebrarán entre el 17 y el 21 de junio en el emblemático Café de Paris Monte Carlo, un espacio icónico de la capital monegasca que, además, comparte efeméride al cumplir también 150 años. Durante esos días, chefs y restauradores españoles participarán en un programa centrado en el producto, la tradición y la diversidad culinaria del país.

Más que una sucesión de elaboraciones, el planteamiento busca construir un relato gastronómico coherente, apoyado en materias primas seleccionadas de distintos territorios y trabajadas desde una mirada contemporánea, sin perder el vínculo con su origen.

Una cena de gala con firma cántabra

El momento central llegará el 20 de junio, con la cena de gala presidida por Alberto II de Mónaco, junto a representantes institucionales y figuras destacadas de la vida social del Principado.

Para esta ocasión, la responsabilidad culinaria recaerá en Alberto González Margallo, chef ejecutivo del restaurante San Sebastián 57 (Santa Cruz de Tenerife), distinguido con 1 Sol Guía Repsol y Bib Gourmand Guía Michelin, que ha sido designado para diseñar y ejecutar el menú de clausura.

Su elección responde a un perfil que sintetiza dos territorios con fuerte identidad gastronómica. De origen cántabro y trayectoria consolidada en Canarias, su cocina se sitúa en un punto de equilibrio entre tradición y lectura contemporánea del producto, alineada con el enfoque del evento.

Producto, territorio y discurso

El menú se encuentra actualmente en fase de coordinación entre el equipo del chef, la Embajada de Mónaco en Madrid y el propio restaurante anfitrión. La propuesta combinará elaboraciones tradicionales de la gastronomía española con referencias específicas a la cocina canaria, incorporando productos representativos de ambos territorios.

Uno de los ejes será el maridaje, donde convivirán vinos peninsulares con vinos de Canarias. Estos últimos aportan un valor diferencial por su origen en viñedos prefiloxéricos, una singularidad que refuerza su interés en un contexto internacional cada vez más atento a la identidad del viñedo.

Paralelamente, el equipo de San Sebastián 57 trabaja en colaboración con autoridades canarias para garantizar la presencia de producto de primer nivel en una cita que funcionará como escaparate global.

Una proyección que trasciende el evento

Más allá del carácter puntual de la cita, la presencia de González Margallo en Montecarlo refuerza una línea cada vez más visible: la proyección exterior de cocineros capaces de trasladar territorio, producto y discurso a escenarios internacionales.

En este caso, un chef cántabro afincado en Canarias será quien represente, en uno de los enclaves más simbólicos de Europa, una forma de entender la cocina española construida desde la diversidad, el origen y el respeto al producto.

Una cocina que no necesita demostraciones para resultar actual, sino criterio para ser reconocible.