El proyecto que Irene Rodríguez dirige desde Bodega Hortanza, en Guriezo, amplía su recorrido más allá de Cantabria. La enóloga ha presentado Irene Rodríguez Haut-Médoc 2024, un tinto de producción limitada elaborado en Burdeos, dentro de una de las denominaciones históricas del viñedo francés.
La nueva referencia nace en Château Haut Baron, una pequeña propiedad familiar situada en Haut-Médoc. Está elaborada con un 70 % de cabernet sauvignon y un 30 % de merlot, dos variedades estrechamente vinculadas a los vinos tintos de la orilla izquierda bordelesa.
Tras una crianza de 14 meses en barricas de roble francés, la producción se ha limitado a 4.800 botellas. El vino abre una vertiente diferente dentro de la trayectoria de Rodríguez, desarrollada hasta ahora principalmente alrededor de las referencias atlánticas de Hortanza en el valle de Guriezo.
Una interpretación personal de Haut-Médoc
El proyecto surgió de la posibilidad de colaborar con Château Haut Baron y elaborar directamente en una zona con una identidad enológica profundamente definida. La experiencia ha permitido a Rodríguez profundizar en las características del Médoc, el comportamiento de sus variedades tradicionales y las formas de hacer propias de la región.
La propuesta no busca trasladar a Burdeos una fórmula desarrollada previamente en Cantabria, sino aproximarse a Haut-Médoc desde sus propias condiciones. El ensamblaje otorga el protagonismo a la cabernet sauvignon y se completa con merlot, una combinación habitual en los tintos de esta parte de la región bordelesa.
El vino lleva directamente el nombre de la enóloga, una elección que refuerza el carácter personal de una referencia con la que amplía su experiencia y se adentra en un perfil diferente al abordado hasta ahora desde Bodega Hortanza.
Irene Rodríguez Haut-Médoc 2024 ya ha comenzado a comercializarse y se incorporará progresivamente a restaurantes y establecimientos especializados, algunos de los cuales trabajan también con los blancos y el espumoso de la bodega cántabra.
Una nueva dimensión para Bodega Hortanza
Hortanza ha construido su identidad desde Guriezo, en un entorno marcado por la influencia atlántica. Su trayectoria ha estado ligada principalmente a los vinos blancos y a una producción de pequeña escala vinculada al paisaje del oriente de Cantabria.
La incursión en Haut-Médoc no altera esa línea, sino que incorpora variedades, conocimientos y métodos diferentes. La experiencia permite a Irene Rodríguez explorar otro perfil de vino sin desvincularse del proyecto que mantiene en Cantabria.
La bodega conserva así su base en Guriezo mientras amplía el recorrido profesional de su enóloga a una región con una larga tradición alrededor de la cabernet sauvignon, la merlot y los vinos de ensamblaje.
Finca Solara, la vertiente blanca de Hortanza
El catálogo de la bodega incluye también Finca Solara, un blanco elaborado a partir de gewürztraminer y riesling. La combinación de ambas variedades da forma a un vino de marcada expresión aromática y perfil fresco, dentro de la línea blanca desarrollada por Hortanza.
Finca Solara completa la propuesta de la casa desde Cantabria, mientras Irene Rodríguez Haut-Médoc 2024 introduce una dimensión distinta mediante una producción bordelesa limitada y firmada directamente por la enóloga. Dos referencias que muestran la diversidad de caminos que conviven actualmente dentro del proyecto.
