La anchoa vuelve a ocupar el centro del relato en Santoña. La villa marinera celebrará del 1 al 3 de mayo de 2026 la XXVI Feria de la Anchoa y de la Conserva de Cantabria, una cita plenamente consolidada en el calendario gastronómico regional y reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional.

Durante tres días, el municipio se convierte en punto de encuentro del sector conservero, reuniendo a empresas, profesionales y público en torno a uno de los productos que mejor definen la identidad del Cantábrico. La feria mantiene su doble condición: escaparate comercial y espacio de transmisión de un oficio que forma parte del patrimonio gastronómico de Cantabria.

El recinto ferial articula la experiencia en torno a la degustación y la venta directa, donde las conserveras presentan sus elaboraciones con la anchoa como eje, junto a un programa que combina demostraciones, talleres y propuestas divulgativas. El recorrido permite entender el producto en toda su dimensión, desde la llegada del bocarte a puerto hasta su transformación en conserva.

En esta edición, la feria amplía su mirada hacia los oficios del mar, incorporando actividades que ponen el foco en la cadena completa de valor: pesca, manipulación y elaboración. Una forma de explicar la anchoa no solo como producto final, sino como resultado de un conocimiento acumulado durante generaciones.

La programación se distribuye a lo largo de tres jornadas con ritmos diferenciados. El viernes marca el arranque institucional y la apertura al público; el sábado concentra el mayor dinamismo y acoge uno de los momentos más representativos de la cita, el Gran Cabildo de la Cofradía de la Anchoa de Cantabria, que reúne a cofrades y representantes del sector en torno a la defensa y promoción del producto. El domingo cierra el evento con un enfoque participativo y divulgativo, incluyendo uno de los hitos más esperados, la cata-concurso que reconoce a la mejor anchoa de la feria, centrada en la calidad final del producto.

Junto a la vertiente gastronómica, la feria integra propuestas vinculadas al entorno, con rutas y actividades complementarias en Santoña, reforzando su dimensión como cita gastronómica vinculada al territorio.

Más allá del componente festivo, la feria vuelve a situar sobre la mesa algunos de los retos del sector: el relevo generacional, la continuidad del modelo artesanal y la necesidad de seguir poniendo en valor el origen y la calidad del producto. La anchoa de Santoña, ligada históricamente a la técnica de salazón introducida por la tradición italiana y adaptada al Cantábrico, sigue siendo hoy uno de los grandes referentes de la conserva en España.

El momento del calendario no es casual. La feria coincide con la costera del bocarte, un periodo determinante para la industria, en el que se define buena parte de la materia prima que dará lugar a las elaboraciones de mayor calidad. Producto y temporada vuelven así a encontrarse en un mismo relato.

En un contexto en el que la trazabilidad y el origen ganan peso, este tipo de encuentros permiten entender qué hay detrás de cada lata: selección, tiempo y un trabajo manual que sigue marcando la diferencia.

Santoña vuelve así a situar la anchoa en el centro, no solo como producto, sino como expresión de una cultura ligada al mar y al territorio.