En el corazón de Cantabria, en La Cavada (Riotuerto), hay una quesería que resume más de cien años de continuidad familiar y arraigo territorial. La Pasiega de Peña Pelada, fundada en 1917, es uno de los proyectos lácteos con mayor trayectoria histórica de la región y un ejemplo de cómo tradición y evolución pueden avanzar de la mano.
Cuatro generaciones después de que Brígida Ruiz iniciara la actividad, es César Ruiz Solana quien dirige hoy la empresa. Su labor ha consistido en actualizar procesos, ampliar catálogo y reforzar presencia en mercados nacionales e internacionales, manteniendo como eje la calidad de la leche y el respeto por el origen pasiego.
Quesos con historia y reconocimiento internacional
Entre sus elaboraciones más singulares destaca el Queso Cañón, cuyo nombre remite a la histórica Real Fábrica de Artillería de La Cavada, uno de los grandes centros industriales del siglo XVIII en España. Elaborado con leche de vaca e incorporando ceniza vegetal en su interior, ha sido distinguido con un “gran oro” en el Frankfurt International Trophy 2026 y ha obtenido medallas en los World Cheese Awards 2025, situando a la quesería cántabra en el mapa internacional.
El queso azul Brígida representa otra línea de trabajo: una interpretación equilibrada de la tradición regional, con textura cremosa e intensidad medida. Esta referencia ha sido reconocida por la Asociación Frisona de Cantabria (AFCA) como mejor queso azul de vaca.
A ello se suma el Queso Nata de Cantabria D.O.P., elaborado con leche pasteurizada de vaca frisona, que también ha logrado medallas en certámenes internacionales, consolidando el posicionamiento exterior de la marca.
Territorio como fundamento
La leche procede de explotaciones ganaderas de los Valles Pasiegos, donde el pasto atlántico y el clima húmedo determinan el perfil de la materia prima. Esa conexión directa con el entorno es la base estructural del proyecto y explica buena parte del carácter de sus elaboraciones.
Más de un siglo después de su fundación, La Pasiega de Peña Pelada continúa operando desde La Cavada con una lógica clara: preservar el legado familiar, incorporar mejoras técnicas y sostener un modelo empresarial que combina tradición quesera cántabra y proyección contemporánea. Un equilibrio que, en el contexto actual del sector agroalimentario, no resulta sencillo y que explica su consolidación como una de las referencias lácteas de Cantabria.
