El pequeño restaurante de Nelly Aburto convierte las raíces peruanas, la tradición chifa, las influencias asiáticas y sus vínculos con Cantabria en una propuesta cada vez más personal.
En Ají Limón by Nelly, Perú no funciona como una frontera, sino como el punto de partida. Desde un comedor de apenas una veintena de plazas en la calle Virgen del Camino de Santander, Nelly Aburto desarrolla una cocina estrechamente ligada a su biografía, a la memoria gastronómica de su país y a los aprendizajes adquiridos durante más de dos décadas de profesión.
El restaurante conserva la cercanía de sus comienzos, pero ha ido ampliando registros y afinando un lenguaje reconocible. El recetario peruano convive con la tradición chifa, otras influencias asiáticas, creaciones propias y algunas conexiones con los productos y sabores de Cantabria.
Una experiencia convertida en restaurante
Nelly Aburto lleva más de veinte años vinculada a la hostelería de Santander. Antes de emprender su propio proyecto trabajó en establecimientos como El Serbal*, La Mulata o Vors, cocinas diferentes que contribuyeron a ampliar su bagaje técnico y profesional.
En 2021 reunió esa experiencia en Ají Limón by Nelly. El restaurante nació como un espacio en el que recuperar sabores asociados a Perú sin renunciar a todo lo aprendido durante sus años de trabajo en Cantabria. La propuesta no responde, por tanto, a una reproducción inamovible del recetario tradicional, sino a una interpretación personal construida desde la memoria, el oficio y el contacto con otras culturas gastronómicas.
La reducida capacidad del local también determina su identidad. El comedor mantiene un carácter íntimo y cercano, alejado de formatos estandarizados y estrechamente vinculado a la presencia de Nelly, tanto en la cocina como en su manera de entender la hospitalidad.
Perú como origen, no como límite
La carta refleja la diversidad de la gastronomía peruana y concede especial importancia a su histórica relación con Asia. Esa influencia se manifiesta especialmente en la cocina chifa, surgida en Perú del encuentro entre la inmigración china, los ingredientes locales y las costumbres culinarias del país.
El lomo saltado resume con claridad ese mestizaje. La carne, el arroz y las patatas se reúnen en una preparación sabrosa y reconocible, marcada por la técnica del salteado y por la huella china incorporada al recetario peruano. En esa misma línea aparece el arroz chaufa, elaborado con pollo y cerdo, otro de los platos representativos de la tradición chifa.
Junto a ellos permanecen elaboraciones estrechamente relacionadas con Perú, como el ceviche de corvina con boniato y cancha; el ají de gallina con arroz blanco y patatas cocidas; la causa rellena de bonito, gambas y aguacate, o el pollo al horno al estilo peruano.
La mirada de Nelly se abre también a otros códigos asiáticos y contemporáneos. Las papas coreanas incorporan una mayonesa de kimchi, mientras que los tacos de cerdo recurren a una panceta aliñada con sabores orientales. Los peruanitos trasladan el codillo de cerdo guisado, la mayonesa de cilantro y la cebolla a un pequeño bocadillo de carácter informal.
Una carta construida desde el mestizaje
La propuesta se extiende hacia preparaciones que no pertenecen estrictamente al recetario peruano, pero encuentran sentido dentro de la experiencia profesional de su cocinera. En la carta conviven las croquetas de cecina, la ensalada de burrata con tomate y albahaca, la costilla cocinada a baja temperatura o el jarrete de cordero en su jugo con puré de batata.
La relación con Cantabria aparece de forma puntual, sin desdibujar las raíces del restaurante. El steak tartar se elabora con solomillo de vaca de Gil del Río, las croquetas recurren a la cecina y el tiramisú de sobao incorpora uno de los productos más reconocibles de la repostería regional.
Más que responder a una idea genérica de fusión, la carta reúne sabores, técnicas y referencias que forman parte de la historia personal y profesional de Nelly. Esa mezcla se concreta en platos de perfiles muy distintos, pero conectados por el protagonismo de los condimentos y los contrastes entre acidez, picante, dulzor y profundidad.
Los peruanitos concentran el sabor del codillo guisado, la frescura de la mayonesa de cilantro y el contrapunto de la cebolla. Las papas coreanas combinan el crujiente de la patata con una salsa cremosa y ligeramente picante, mientras que el steak tartar conduce la propuesta hacia un registro más cárnico, con el solomillo de vaca de Gil del Río como argumento principal.
La causa rellena de bonito, acompañada de gambas y aguacate, aporta frescura y cremosidad. El lomo saltado reúne carne, arroz y patatas en una elaboración que sintetiza buena parte del discurso del restaurante: raíces peruanas, influencia china y una ejecución marcada por la experiencia.
En el apartado dulce, el Schoko-Neizan, tal como figura en la carta, combina bizcocho de chocolate y helado. A su lado aparecen referencias como el suspiro limeño, la tarta de queso y el tiramisú de sobao, prolongando hasta los postres el diálogo entre Perú, las influencias incorporadas y el entorno cántabro.
Una identidad cada vez más definida
Ají Limón by Nelly ocupa un lugar singular en el panorama gastronómico de Santander. Su interés no reside únicamente en acercar la cocina peruana a la ciudad, sino en hacerlo desde la mirada de una cocinera que ha convertido su historia personal y profesional en el verdadero hilo conductor del restaurante.
Perú permanece en la raíz, mientras la tradición chifa, otras influencias asiáticas, las técnicas aprendidas y determinados productos cántabros amplían el discurso sin diluirlo. La evolución del proyecto no pasa por crecer en dimensiones, sino por continuar afinando una propuesta cada vez más reconocible.
Ají Limón by Nelly avanza así desde el mestizaje, entendido no como una suma arbitraria de procedencias, sino como la expresión natural de la historia de quien cocina.
FECHA VISITA: 02.08.2026
🗺️ Virgen del Camino, 6
39006 Santander, Cantabria
📱 623 56 93 74
📸 @ajilimon_bynelly
