La propuesta gastronómica de Pico Velasco* se saborea a fuego lento, con la calma serena que regala su entorno.
En el corazón del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, las mesas se asoman al río Asón, donde el paisaje se convierte en un cuadro vivo que respira mar y montaña.
Una piel surcada por las arrugas del tiempo guarda historias y leyendas; bajo ella late un espíritu moderno, un alma marinera y un corazón verde que abraza la naturaleza.
En plena naturaleza cántabra, entre prados y marismas, Pico Velasco* es mucho más que un restaurante: es el proyecto personal de Nacho Solana, chef con 1 estrella Michelin y 2 Soles Repsol en su casa madre de Ampuero, el restaurante Solana*.
En una casona palaciega del siglo XVII, rehabilitada con respeto y gusto contemporáneo —en el barrio de Angustina, en Carasa (Voto, Cantabria)—, Pico Velasco* propone una experiencia gastronómica en sintonía con su entorno: cocina honesta, técnica precisa y producto local tratado con sensibilidad. Rodeado de praderas y con los montes de Angustina asomándose tras los ventanales, el paisaje aporta una serenidad que condiciona el ritmo de la mesa: aquí el tiempo discurre más despacio y la cocina dialoga con lo que se ve afuera. El edificio, que alberga tanto el hotel como el restaurante, conserva su porte histórico pero respira actualidad, convirtiéndose en un refugio donde tradición, naturaleza y gastronomía se encuentran sin estridencias.
Un lugar pensado para quedarse, para mirar alrededor y entender que esta propuesta no podría existir en ningún otro sitio.
Nacho Solana, al frente del proyecto, aporta no solo el saber acumulado de cuatro generaciones familiares dedicadas a la hostelería desde 1938, sino también una mirada propia que combina tradición, sensibilidad contemporánea y técnica refinada. Con apenas 31 años obtuvo su primera estrella Michelin, situándose entre los diez cocineros más jóvenes de España en lograrlo. A lo largo de su trayectoria ha reunido numerosos reconocimientos —2 Soles Repsol, el Premio Arco Atlántico 2014 al Mejor Cocinero del Cantábrico o el galardón a la Mejor Croqueta del Mundo en Madrid Fusión 2017— que avalan la solidez de su propuesta, a la que se suma la flamante Estrella Michelin obtenida por Pico Velasco* en noviembre de 2025.
El proyecto de Pico Velasco* se apoya, además, en un equipo sólido y bien engranado, donde cada miembro aporta oficio y carácter. En cocina, Santiago Ramírez y Emir Berania acompañan a Solana en la ejecución de un menú que exige precisión, lectura del producto y una visión común del territorio. En sala, Marisol Moreno y Esteban Bezanilla imprimen cercanía, ritmo y una atención medida, sin estridencias, que permite que los platos respiren y el comensal disfrute de una experiencia fluida. Esa complicidad silenciosa entre cocina y sala, esa forma de trabajar “a una”, acaba convirtiéndose en parte esencial del encanto de la casa.
La bodega acompaña con referencias bien elegidas y, en ocasiones, maridajes temáticos que dialogan con cada pase. El servicio —dirigido con solvencia por el también sumiller Esteban Bezanilla— mantiene la armonía general del conjunto, dejando que sea el producto quien hable y que cada detalle refuerce la experiencia.
Aquí hay conocimiento, coherencia y sabor. Que no es poco.
El entorno manda, y se nota: la finca cuenta con ganado propio (vacas Angus), huerta y un comedor acristalado que se abre al verde.
En cocina, dos menús degustación marcan el ritmo: “Sincio” (más corto y directo) y “Albiar” (más largo y contemplativo).
Entre los pases, desfilan platos que dialogan con el territorio y con el recetario tradicional sin perder actualidad: croqueta de jamón y mantequilla de anchoa, impecable en sabor y cremosidad; cimarrón, pan y tomate, un bocado que funde lo clásico con lo moderno; bonito con escabeche emulsionado, donde el pescado azul cántabro reivindica su esencia; carabinero con emulsión de su cabeza, intenso, preciso y de matices profundos; o el cordero del Asón acompañado de ensalada fresca, un guiño al valle y a sus pastos.
A ellos se suman elaboraciones que también se vieron en mesa: los puerros con holandesa y ahumados, delicados en textura; la lubina del Cantábrico con ajo de oso y cítricos, limpia y elegante; o los morros de ternera, suculentos y reconfortantes. En el apartado dulce, destacan postres tan refinados como el Mil perales —equilibrio entre fruta, crema y crujiente— o el Homenaje a la Bien Aparecida, que subraya la unión entre tradición y creatividad.
Pueblo, producto, técnica y sabor son los ingredientes de una experiencia que perdurará en el tiempo, como las recetas de antaño.
Cocina de raíz, sí, pero muy afinada.
FECHA VISITA: 19.07.2025
🗺️ Barrio Angustina s/n
39764 Angustina, Carasa. Voto, Cantabria
☎️ 942 687 002
🌐 www.picovelasco.com
📸 @pico_velasco
