Cantabria vuelve a situarse en el epicentro del relato gastronómico vinculado al mar. Ocho de cada diez cántabros consumen anchoas, el porcentaje más alto de todo el país, de acuerdo con el estudio “Radiografía de la Anchoa”, elaborado por el Grupo Consorcio.

El informe coloca a la comunidad a la cabeza de España en consumo de bocarte en salazón y confirma que no se trata de una tendencia puntual, sino de un hábito plenamente consolidado en el territorio.

Un consumo constante y arraigado

El 80% de los cántabros declara consumir anchoas y, dentro de ese grupo, más de la mitad asegura hacerlo de manera constante, incorporando esta conserva de forma regular a su alimentación.

La anchoa no aparece como un producto reservado a ocasiones excepcionales, sino como un elemento habitual en la despensa regional, integrado en la rutina gastronómica cotidiana.

La calidad, por encima del precio

A la hora de elegir el producto, el criterio dominante es la calidad. Para el 33% de los encuestados es el factor más determinante en la compra, por delante del precio u otros aspectos.

Esa percepción se traduce en la preferencia por marcas de fabricante: el 74% de los consumidores opta por ellas al asociarlas a una calidad superior. El estudio también refleja un consenso casi unánime respecto al origen: el 96% considera que el mar Cantábrico es el mejor enclave posible para el bocarte con el que se elaboran las anchoas.

Cómo se consumen las anchoas en Cantabria

En cuanto a los hábitos de consumo, la forma más extendida es la más directa: el 86% de los encuestados prefiere comerlas solas. El momento estrella es el aperitivo, elegido por el 78% de quienes las consumen.

En el apartado de maridajes, el vino se impone como la opción preferida, señalado por el 38% de los cántabros como el acompañamiento ideal.

Identidad, producto y territorio

Los datos confirman algo que en Cantabria forma parte del imaginario colectivo: la anchoa no es solo una conserva, sino un producto identitario vinculado al paisaje, al oficio conservero y a la cultura del aperitivo.

La “Radiografía de la Anchoa” refuerza así el papel de la comunidad como referencia nacional en el consumo de bocarte en salazón, con una combinación clara de fidelidad al producto, exigencia en la calidad y apego al origen Cantábrico.