Santander incorporó esta semana una referencia poco habitual a su agenda enogastronómica con una degustación de vinos de Rumanía centrada en dos de sus regiones más representativas: Transilvania y Dealu Mare. La cita, celebrada en la Vinoteca La Ruta del Vino —uno de los espacios de referencia para la cultura del vino en la ciudad—, permitió acercarse a un origen todavía poco presente en el mercado cántabro, pero con una tradición histórica sólida y un posicionamiento cada vez más definido en el contexto europeo.

La iniciativa partió del Consulado Honorario de Rumanía en Santander, encabezado por el cónsul Sancho Michell, y se planteó como una aproximación cultural y enológica a un país que figura entre los de mayor superficie de viñedo de Europa. Su tradición vitícola se remonta a época dacia y romana, y en la actualidad combina variedades autóctonas —como Fetească Neagră, Fetească Albă o Tămâioasă Românească— con uvas internacionales que han encontrado en su diversidad climática y edáfica un entorno especialmente favorable.

Tres vinos para entender un territorio

La cata se estructuró en torno a tres referencias que ofrecieron una lectura transversal del panorama vinícola rumano. El Purcari Viorica – Muscat Ottonel (vino blanco seco) mostró un perfil aromático expresivo, con notas florales y recuerdos de fruta blanca y cítricos, sostenidos por una acidez fresca que lo dota de versatilidad gastronómica. Un blanco fragante y equilibrado que refleja la vocación aromática de determinadas elaboraciones vinculadas históricamente al área moldava.

En clave espumosa, el Kertis DOC Recaș Chardonnay 2015, elaborado por método tradicional (brut), aportó una interpretación más técnica y estructurada. Burbuja fina, buena integración de la crianza sobre lías y un perfil que combina fruta madura con matices de panadería y frutos secos. Un espumoso de vocación gastronómica que evidencia la capacidad de Rumanía para trabajar con solvencia el método clásico.

El recorrido concluyó con el Terra Dacia Merlot & Cabernet Sauvignon 2017 (vino tinto seco), un ensamblaje de corte internacional asociado al perfil más estructurado de zonas como Dealu Mare. Fruta negra madura, tanino presente pero pulido y un paso amplio, pensado para acompañar platos de mayor intensidad. Un tinto que apuesta por concentración, equilibrio y recorrido en boca.

Cata de vinos Terra Dacia de Rumanía en la Vinoteca La Ruta del Vino en Santander con botellas de Transilvania y Dealu Mare
Cata de vinos Purcari de Rumanía en la Vinoteca La Ruta del Vino en Santander con botellas de Transilvania y Dealu Mare

Transilvania y Dealu Mare: dos identidades diferenciadas

En los vinos de Transilvania apareció una línea más fresca y vibrante, marcada por altitudes elevadas y notables amplitudes térmicas. Blancos de perfil aromático nítido, buena acidez natural y paso ágil, alineados con la tendencia contemporánea hacia elaboraciones más tensas y definidas.

Por su parte, Dealu Mare —a menudo denominada la “Burdeos rumana”— mostró un carácter más estructurado, especialmente en tintos. Mayor concentración, fruta madura bien perfilada, uso medido de la madera y clara vocación gastronómica definen un estilo con profundidad y capacidad de guarda.

Más allá del análisis estrictamente enológico, la velada tuvo también una dimensión cultural significativa. El vino actuó como herramienta de diálogo y como vehículo para proyectar identidad territorial a través del producto. Para el público cántabro, acostumbrado a referencias nacionales consolidadas y a los grandes nombres clásicos europeos, la cita abrió una vía poco explorada y recordó que el mapa del vino en Europa es más amplio y diverso de lo que habitualmente recorremos.

Una iniciativa que suma matices al panorama enológico local y que invita a mirar hacia orígenes emergentes con criterio y curiosidad.

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LA RUTA DEL VINO

Santander, Cantabria