Visitas a obradores, talleres de elaboración y degustaciones permiten conocer los quesos cántabros junto a sus productores, desde los Valles Pasiegos hasta Liébana, pasando por Soba y las granjas próximas a la costa.
Antes de llegar a la mesa, un queso tiene una historia que empieza en la ganadería y continúa en el obrador. La leche, los fermentos, las decisiones de quien lo elabora y el tiempo de maduración van definiendo lo que después se percibe al cortarlo y probarlo. Acercarse al lugar donde se produce permite seguir ese recorrido y comprender mejor qué distingue a unas piezas de otras.
Esa relación entre alimento, oficio y territorio guía las experiencias que reúne Cantabria Quesera, con propuestas para visitar instalaciones, participar en talleres y degustar los productos junto a quienes los elaboran. La asociación ofrece así distintas maneras de acercarse a la diversidad quesera de la comunidad a través del trabajo cotidiano de sus productores.
Los Valles Pasiegos, del obrador a la degustación
En La Jarradilla, en Tezanos de Villacarriedo, la visita permite conocer la historia de la empresa familiar, recorrer sus espacios de trabajo y cámaras de maduración y terminar con una degustación comentada. Para quienes quieren participar en la elaboración, la oferta incluye también talleres de queso y mantequilla pasiegos: otra forma de aproximarse a unas preparaciones ligadas a la tradición láctea de estos valles.
La fermentación adquiere especial protagonismo en La Lleldiría, en Merilla, San Roque de Riomiera. Su actividad se desarrolla en una cabaña centenaria donde la visita enlaza el obrador con la cava natural de maduración. La degustación amplía después el recorrido con quesos, kombuchas, encurtidos y otros productos de los Valles Pasiegos, mostrando cómo el trabajo con los fermentos puede encontrar distintas expresiones en la mesa.
En Quesería Tasugueras, en Totero, la explicación se detiene en la transformación de la leche y en los procesos de elaboración y maduración. Sus quesos de inspiración alpina, elaborados con leche de una ganadería vecina y fermentos naturales, sirven de hilo conductor para una visita que concluye con una degustación y conversación con el productor.
Cuando el queso lleva a la mesa
Algunas propuestas prolongan la visita con una comida. Es el caso de Quesoba, en Sangas, en el valle de Soba, donde el recorrido por la sala de elaboración y las cámaras se acompaña de una degustación de quesos y cocido montañés con productos de la propia finca. La experiencia permite relacionar lo que se ha visto en la quesería con una cocina vinculada al entorno.
En Quesería Tresgallo, en Hinojedo, Suances, el encuentro entre queso y vino marca el final del recorrido. Tras explicar el proceso desde la recepción de la leche hasta la obtención de sus distintas elaboraciones, la casa ofrece una cata comentada acompañada de su propio vino blanco.
Liébana, entre cuevas y memoria quesera
La maduración conduce hasta Quesería Río Corvera, en Bejes, cuya propuesta incluye la entrada a la cueva donde reposan sus quesos. La visita permite acercarse a esta parte del proceso y termina con una cata acompañada de vino o sidra de Liébana.
En Quesería Río Deva, en Camaleño, el recorrido incorpora una mirada a la historia del oficio. Su quesería museo explica las formas tradicionales de elaboración de la comarca y completa la experiencia con una degustación de sus variedades. Dos aproximaciones complementarias para conocer el queso lebaniego a través de sus lugares de maduración y de la memoria de sus productores.
Conocer la granja, entender el producto
Otras visitas sitúan el punto de partida en los animales y en la producción de leche. Granja Quesería Cudaña, en Labarces, muestra el funcionamiento de la explotación, sus sistemas de alimentación y ordeño robotizado y el cuidado del ganado, además de ofrecer degustaciones y talleres de queso fresco.
En Granja Quesería El Pendo, en Escobedo de Camargo, la actividad combina el contacto con los animales y la explicación del papel de las ovejas en el mantenimiento del entorno. El recorrido termina probando sus tres quesos elaborados con leche de vacas Jersey.
Junto a estas actividades, la compra directa en los obradores ofrece otra oportunidad para conocer a los elaboradores y preguntar por sus productos. Cantabria Quesera, nacida en 2022, reúne proyectos artesanales con el propósito de apoyar a los pequeños productores, preservar el oficio y contribuir a la actividad del medio rural cántabro.
Las propuestas pueden consultarse en el portal de experiencias de Cantabria Quesera, donde cada ficha detalla el contenido de la visita y la información necesaria para contactar o reservar con el productor.
