La sexta edición del encuentro reúne cocina mexicana, divulgación gastronómica, patrimonio y música para acercar los vínculos históricos de la villa cántabra con América y Oriente.
Hay viajes que también pueden contarse alrededor de una mesa. Los sabores y las costumbres alimentarias forman parte de la historia de los pueblos, de sus desplazamientos y de sus encuentros. Santillana del Mar celebra la VI edición del Festival del Tequila con una programación que incorpora la gastronomía a ese recorrido por las relaciones entre Cantabria, México y Oriente.
El encuentro, que se prolonga hasta el domingo 4 de octubre, combina degustación, conferencias, visitas culturales y música. Una propuesta que invita a recorrer la villa desde la perspectiva de sus conexiones con otros territorios.
La cocina mexicana tendrá su espacio este sábado en el claustro del Museo Diocesano, donde se ha programado una degustación. La mesa se convierte así en una puerta de entrada a la cultura de México, dentro de un encuentro que relaciona la gastronomía con el patrimonio de Santillana.
Esa mirada continuará con la intervención de Alberto Tagle, dedicada a las consecuencias tecnológicas, culturales y gastronómicas del comercio del Galeón. La conferencia permitirá acercarse a la alimentación desde los intercambios entre territorios y explorar su lugar en las relaciones entre América, Asia y Europa.
El festival presta también atención al linaje de los Sánchez de Tagle y al legado indiano de Santillana. Los palacios construidos con capital procedente de México y Filipinas, junto con las piezas de origen oriental conservadas en Cantabria, ayudan a seguir el rastro de esas conexiones.
La música acompaña el recorrido con pasacalles y la participación del Mariachi Internacional Estampas de México, cuyo concierto está previsto el sábado en la Plaza Mayor. El programa incluye, además, una conexión desde México con el historiador Gonzalo Sánchez de Tagle.
La gastronomía ofrece así otra manera de acercarse al patrimonio de Santillana del Mar. La degustación de cocina mexicana y la mirada al comercio del Galeón invitan a explorar cómo los viajes y los intercambios culturales también dejan huella en la mesa. Una perspectiva que conecta Cantabria con México y Oriente a través de la historia de la alimentación.
