La sidra llegará a Liencres este sábado 18 de julio como algo más que una bebida ligada al verano o al escanciado. La Plaza Martínez de la Pedraja acogerá una nueva edición de la Feria Europea de la Sidra, una cita que reunirá a diez elaboradores de España, Francia, Italia y Portugal para mostrar la diversidad de un producto que cambia con las variedades de manzana, el clima, la fermentación y la tradición de cada territorio.
Más de medio centenar de referencias permitirán recorrer estilos muy distintos, desde las sidras naturales del norte peninsular hasta propuestas francesas, italianas y portuguesas menos habituales en este tipo de encuentros. Una ocasión para comprobar que, pese a compartir una misma materia prima, no existe una única manera de elaborar ni de beber sidra.
Diez elaboradores y cuatro países
La feria contará con Rabiosa, de Galicia; Carral, de León; Fran, de Asturias; Somarroza, de Cantabria; Astarbe, del País Vasco; y Martitxonea, de Navarra. Completan la selección La Maison Ferré, de Francia; Floribunda, de Italia; y las portuguesas Faca nos dentes y Doria, incorporadas como novedad.
La presencia de los propios elaboradores, y no de distribuidores, permitirá acercarse a cada sidra desde su origen: conocer los tipos de manzana empleados, los métodos de fermentación, el trabajo de bodega y las particularidades que definen cada proyecto.
Sidra Somarroza participará con seis de sus elaboraciones, entre ellas su sidra ancestral, de 1,7 grados de alcohol. Una referencia que se suma a un catálogo formado por trece sidras, además de zumo y vinagre, y que refleja la inquietud de la casa cántabra por ampliar los registros de una bebida con larga tradición en la región.
Una degustación para mirar más allá de lo conocido
La feria se celebrará en dos pases, de mañana y tarde. La entrada consistirá en la adquisición de una copa, con un precio de 8 euros, que permitirá degustar las distintas referencias e incluye también un lanyard portavasos.
El programa se completará con una charla dedicada a la tradición y las singularidades de la sidra del Tirol del Sur, una región italiana donde el cultivo de la manzana forma parte esencial del paisaje agrícola y de la gastronomía local, además de la música de la Banda de Gaitas Garabanduya.
Liencres propone así una oportunidad poco frecuente para comparar, en un mismo espacio, proyectos que parten de una misma fruta pero llegan a resultados muy diferentes. Una forma de acercarse a la sidra desde la curiosidad y el conocimiento, entendiendo que detrás de cada copa hay territorio, técnica y una manera concreta de interpretar la manzana.
