En Soto de la Marina hay un horno que marca el ritmo de la casa desde primera hora. En Monari, las masas fermentan con calma, el producto se trata con respeto y cada pizza nace de una forma de entender la cocina italiana donde el tiempo, la técnica y el oficio siguen teniendo más importancia que cualquier tendencia. Un lugar donde la sencillez no es una renuncia, sino una declaración de principios.
El aroma que escapa del horno de piedra anticipa una cocina construida sobre la tradición de Emilia-Romaña y el trabajo artesanal. Una invitación a descubrir una Italia cotidiana y auténtica, la de las recetas que perduran porque nunca han necesitado artificios para conquistar la mesa.
En Soto de la Marina, en el municipio de Santa Cruz de Bezana, Monari se ha convertido en una de las referencias de la cocina italiana artesanal en Cantabria. Un proyecto familiar donde la tradición gastronómica de Emilia-Romaña se traslada a la mesa desde el respeto por el producto, las masas y el recetario clásico, manteniendo una identidad construida alrededor del sabor, el oficio y la autenticidad.
El espacio acompaña esa filosofía con un ambiente acogedor y cercano donde la elaboración artesanal marca el ritmo de la experiencia. Lejos de las tendencias pasajeras, la casa apuesta por una cocina que encuentra su personalidad en la sencillez bien entendida, el tiempo de las fermentaciones y el cuidado de cada elaboración.
Al frente del proyecto están Stefano Ansaloni, natural de Bolonia, y Maru García. Stefano dirige una cocina profundamente ligada a la tradición italiana, trabajando masas de larga fermentación, pastas frescas elaboradas artesanalmente y un recetario donde la técnica siempre está al servicio del sabor. Maru aporta desde la sala la cercanía y la hospitalidad que definen el carácter familiar de la casa y completan una experiencia coherente con la identidad del proyecto.
Antes de llegar a la pizza, la carta propone una serie de entrantes con clara raíz italiana. El provolone fundido en salsa de tomate con grissini hechos al momento funciona como apertura clásica, mientras que la versión trufada añade boletus y trufa para un perfil más intenso. La burrata marinara, con boquerones, tomate cherry, aceite de albahaca y un toque cítrico de limón, aporta frescura y contraste. También hay espacio para propuestas como la parmigiana de berenjena o la mortadella de Bolonia acompañada de pan de ajo, reforzando ese vínculo con el producto italiano bien tratado.
El apartado de pasta mantiene la misma filosofía que define el resto de la carta: un repertorio breve, coherente y profundamente ligado al recetario italiano. La lasaña verde, elaborada según receta familiar con pasta fresca, ragú cocinado a fuego lento, bechamel y parmesano, convive con una Carbonara fiel a la versión romana, sin nata, preparada con guanciale, huevo, pecorino, parmesano y pimienta negra. La pasta Rosa, rellena de ricotta y servida sobre pesto de albahaca, zest de limón y tomillo, aporta un contrapunto fresco y aromático, mientras que los macarrones al ragú reivindican la sencillez de una salsa boloñesa elaborada con paciencia. Un conjunto de platos donde la técnica y el respeto por la tradición pesan más que la búsqueda de la sorpresa.
La pizza, eje central del proyecto, se mueve entre la ortodoxia napolitana y algunas creaciones con personalidad propia. Entre ellas sobresale la Mortacho, una combinación de mozzarella, burrata, mortadella de Bolonia y crema de pistacho que se ha convertido en uno de los emblemas de la casa por su equilibrio entre cremosidad y matiz tostado. Junto a ella, merece mención la Biásam, reconocida como segunda mejor pizza de Cantabria en el Campeonato de España de Pizzas 2024, y la Linkin Pork’etta, tercera clasificada en 2025, dos elaboraciones que han reforzado el prestigio del proyecto más allá del ámbito local.
El apartado dulce mantiene la misma línea de clasicismo bien entendido. El tiramisú responde a la receta tradicional, con equilibrio entre café, cacao y cremosidad. La panna cotta aporta ligereza y textura sedosa, mientras que el salame de chocolate introduce un guiño lúdico en formato de trampantojo. Mención especial merece la llamada “tarta de queso equivocada”, que parte de la apariencia de una cheesecake clásica pero sorprende por su matiz final, y la Nutellona, pensada para quienes buscan un cierre más indulgente.
El espacio acompaña el discurso gastronómico: un ambiente informal, luminoso y cómodo, con el horno de piedra como protagonista visible y un pequeño robot camarero que aporta un guiño tecnológico sin restar protagonismo al trabajo artesanal. La selección de vinos italianos y españoles, junto a una cuidada oferta de cervezas, completa una experiencia pensada para disfrutar la pizza desde una perspectiva plenamente mediterránea.
En un momento en el que muchas pizzerías buscan diferenciarse a través del exceso, Monari reivindica el valor del tiempo, el oficio y la autenticidad. Una casa donde se respira Italia con acento del norte y donde la masa, el producto y el respeto por la tradición marcan el camino. Una manera de entender la cocina italiana que demuestra que las mejores recetas siguen siendo aquellas que permanecen fieles a su origen.
FECHA VISITA: 31.10.2024 – 16.01.2025 – 02.03.2025 – 22.06.2025 – 30.10.2025 – 08.02.2026 – 14.06.2026
🗺️ Avenida Marqués de Valdecilla, 149
39110 Soto de la Marina. Santa Cruz de Bezana, Cantabria
☎️ 942 10 76 83
🌐 www.pizzeriamonari.com
📸 @pizzeriamonari
