En el corazón de Santander, La Bombi encierra buena parte de la historia gastronómica de la ciudad. Su origen se remonta a 1935, cuando Antonio del Ojo y Bernardina Pérez abrieron en el barrio de Puertochico una pequeña taberna marinera llamada La Bombilla, donde apenas había una barra y unos pellejos de vino apilados en un rincón.
Aquel modesto local fue el germen de una casa que, medio siglo después, transformaría Bonifacio Movellán, otorgándole un nuevo aire y un sello inconfundible basado en el respeto al producto y al comensal. Desde entonces, La Bombi ha sido testigo de generaciones de clientes y punto de encuentro de músicos, toreros, actores y figuras de la vida social santanderina, como recuerda la colección de fotografías que aún cubre las paredes del restaurante.
Hoy, bajo la dirección de César y Boni Movellán, el legado familiar continúa vivo, manteniendo intacto el espíritu de aquella taberna original que convirtió la sencillez en una forma de excelencia.
En el corazón de Santander (Cantabria), La Bombi se erige como un auténtico templo del producto y la tradición. Fundada en 1935 como taberna marinera, esta casa ha sabido evolucionar sin perder su esencia, convirtiéndose en uno de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad. Ocho décadas después, mantiene intacto su espíritu familiar y el compromiso con la excelencia que la caracteriza. Su reciente reconocimiento con un Sol de la Guía Repsol confirma su condición de parada obligada para quienes buscan autenticidad, sabor y un servicio impecable.
Bajo la dirección de los hermanos César y Boni Movellán, segunda generación al frente del negocio familiar, el restaurante conserva el legado de su fundador, Bonifacio Movellán, quien en 1985 dio un nuevo impulso al local con una premisa clara: ofrecer el mejor pescado y marisco del Cantábrico, tratados con respeto, técnica y sencillez.
La Bombi es protagonista de la vida social santanderina y un ejemplo de cómo combinar modernidad y tradición sin perder la identidad. Materias primas de calidad excepcional, productos frescos de temporada y un trato respetuoso y cercano sustentan una propuesta culinaria que se mueve con naturalidad entre lo clásico y lo contemporáneo.
Uno de los espacios más reconocibles del restaurante es su barra, un punto de encuentro imprescindible en Santander, donde la vida fluye entre vinos, conversaciones y pequeños bocados. Desde allí, Fortu, su camarero más veterano y querido, gobierna con oficio, simpatía y precisión un rincón donde puede disfrutarse la carta completa del establecimiento. Su presencia y buen hacer resumen a la perfección el espíritu de la casa: profesionalidad, cercanía y respeto por el cliente.
La carta es un homenaje al mar y a la tierra. Anchoas de Santoña en salazón, alcachofas rellenas de centollo, kokotxas de merluza al pil-pil o albóndigas de machote resumen la filosofía de una cocina honesta, sin artificios, donde cada ingrediente brilla por sí mismo. Los pescados del día —mero, besugo o cabracho— se preparan en su punto exacto para resaltar la frescura y nobleza del producto. Entre las elaboraciones más destacadas, las kokotxas de merluza al pil-pil se han convertido en un clásico de referencia por su sabor profundo y su textura impecable.
Aunque el mar marca el pulso de la casa, la carne también ocupa un lugar relevante con propuestas como el chuletón de vaca de Trasacar o las mollejas de lechazo, ejemplos de una cocina tradicional que mira al futuro sin renunciar a la memoria.
En el apartado dulce, los postres caseros aportan un toque de equilibrio y nostalgia, con elaboraciones como el tocinillo de cielo o la tarta de hojaldre de la Confitería Vega.
La bodega, con más de doscientas referencias, combina etiquetas clásicas nacionales e internacionales y acompaña con criterio y elegancia cada plato. El servicio, atento y profesional, refuerza la sensación de estar ante una casa que entiende la hospitalidad como parte esencial de la experiencia gastronómica.
Más que un restaurante, La Bombi es una institución de Santander. Testigo y protagonista de la vida social de la ciudad, su éxito se basa en la calidad de los productos, una cocina tradicional y sugerente, una bodega sobresaliente y un trato cercano que invita a regresar. Más de ochenta años después, sigue siendo un lugar imprescindible para comprender la esencia de la gastronomía cántabra.
FECHA VISITA: 14.01.2023 – 18.03.2023 – 07.05.2023 – 07.07.2023 – 07.08.2023 – 07.01.2024 – 08.03.2024 – 04.04.2024 – 07.07.2024 – 09.08.2024 – 20.09.2024 – 22.12.2024 – 04.04.2025 – 25.05.2025 – 26.12.2025
🗺️ Casimiro Sáinz, 15
39003 Santander, Cantabria
☎️ 942 21 30 28
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