Santander vuelve a situarse en el mapa cuando se habla de formación culinaria y talento joven. Dos estudiantes de Hostelería del IES Peñacastillo, María Luz Marco y Simón Eleazar Bonilla, representarán a Cantabria en la final nacional de la IV edición del concurso “El sándwich más bueno del mundo”, que se celebrará el próximo 5 de marzo en Madrid. Un hito que trasciende lo anecdótico y confirma el buen momento que atraviesa la cantera gastronómica cántabra.

El certamen, impulsado por el operador de vending Delikia, persigue un objetivo claro: desmontar la idea preconcebida de que la comida de máquina es sinónimo de producto básico o sin identidad. La propuesta es ambiciosa: trasladar creatividad, técnica y criterio gastronómico a un formato tan cotidiano como un sándwich destinado a máquinas expendedoras, fomentando al mismo tiempo el talento emergente de escuelas de hostelería de toda España.

Dos propuestas con identidad propia

Las candidaturas cántabras parten de discursos distintos pero igualmente sólidos. Simón Eleazar firma “El Extranjero”, un sándwich de perfil marcado construido sobre pan integral, cochinita pibil, mayonesa de chipotle, cebolla encurtida y queso gouda. Una combinación que integra sabores mexicanos con equilibrio técnico y que responde a una identidad personal reconocible, donde tradición y carácter se dan la mano.

María Luz, por su parte, opta por una línea más europea y equilibrada. Pan de centeno, tomate semiseco en aceite, bresaola italiana, parmesano y rúcula articulan una propuesta basada en el contraste y la armonía. Cada elemento ha sido seleccionado no solo por su sabor, sino por su comportamiento en el tiempo, un aspecto determinante cuando el producto debe conservar textura y calidad durante días en vending.

Las bases del concurso imponen además una condición técnica exigente: todos los ingredientes deben encontrarse en supermercados convencionales y las recetas han de ser viables en conservación sin perder dignidad gastronómica. Esa adaptación práctica, lejos de limitar la creatividad, ha servido como ejercicio real de profesionalización para ambos estudiantes.

Proyección nacional desde el IES Peñacastillo

La noticia de su clasificación fue recibida con sorpresa y emoción en el propio centro. Más allá del reconocimiento, la final representa una oportunidad para medirse con alumnos de distintas escuelas del país y proyectar la formación hostelera cántabra en un escaparate nacional.

La gala contará con un jurado presidido por el chef Pepe Rodríguez, que valorará tanto la ejecución técnica como la originalidad conceptual de cada propuesta. El certamen reparte 9.000 euros en premios y las tres recetas ganadoras serán comercializadas en más de 15.000 máquinas de vending distribuidas por todo el país, un escaparate de enorme alcance para cualquier creador emergente. A ello se suma una vertiente solidaria: parte de lo recaudado con el sándwich ganador se destinará a la Fundación Tierra de Hombres, apoyando proyectos dirigidos a la infancia.

Innovar también en lo cotidiano

Más allá del premio o la visibilidad mediática, esta iniciativa plantea una reflexión interesante: la innovación también puede habitar en formatos cotidianos. En una región como Cantabria, donde la formación combina raíz y adaptación contemporánea, que dos estudiantes compitan por redefinir el concepto de sándwich de máquina no es un gesto menor. Es la constatación de que el talento joven entiende la gastronomía no solo como alta cocina, sino también como cultura alimentaria accesible y bien pensada, incluso en los contextos más habituales del día a día.