En una de las calles más gastronómicas de Santander, Tetuán 23 propone una cocina cántabra contemporánea abierta a influencias asiáticas y latinoamericanas. Una casa donde el producto local, la técnica y la creatividad conviven en platos pensados para compartir, con sabores reconocibles, contrastes medidos y una mirada viajera que amplía el recetario sin alejarlo de su raíz.
En la calle Tetuán, uno de los grandes ejes gastronómicos de Santander, Tetuán 23 plantea una cocina cántabra contemporánea con influencias japonesas y latinoamericanas, siempre con el producto como punto de partida. El restaurante ocupa el histórico local que albergaba al restaurante Silvio y lo transforma en un espacio actual, funcional y acogedor, adecuado para una experiencia dinámica, informal y pensada para compartir.
Al frente está Miguel Borreguero “Maiky”, chef y propietario, un cocinero con trayectoria en Cantabria y etapas profesionales en Madrid, Italia y Austria. Su cocina parte del recetario cántabro, pero no se limita a una lectura tradicional. En sus platos conviven técnica, creatividad, sabores reconocibles y una mirada viajera que incorpora acidez, umami, picantes medidos y salsas de inspiración internacional.
La carta combina pequeños bocados, raciones para compartir, principales y postres, lo que permite construir una comida a medida según el apetito y el número de comensales. Esa versatilidad es una de las claves de Tetuán 23, porque facilita un recorrido amplio por elaboraciones muy distintas sin perder coherencia.
Entre sus platos más reconocibles figuran las croquetas de jamón ibérico, que fueron finalistas en Madrid Fusión 2023, con una bechamel muy cremosa, sabor intenso y fritura bien resuelta. Junto a ellas, las croquetas de carabinero aportan un registro más marino, con una intensidad marcada y una elaboración pensada para quienes buscan sabores más profundos.
La parte de bocados y raciones muestra bien la personalidad de la casa. Las rabas de calamar con emulsión de lima y jengibre actualizan un clásico cántabro con un punto cítrico y fresco. El brioche de rabo de novilla al Tostadillo de Potes, queso ahumado, salsa Valentina y brotes combina melosidad, dulzor, grasa y un ligero contrapunto picante. La ostra de San Vicente en tempura con alioli de plancton, wakame y tobiko lleva el producto marinero hacia una lectura más creativa, con presencia de yodo, textura y sabor de mar.
También encajan en esa línea el taco de sardina ahumada con guacamole, pico de gallo y katsuobushi, donde el ahumado, la acidez y el umami funcionan con naturalidad, o el mantou de tartar de gamba, guacamole y salsa ponzu, un bocado de inspiración asiática que juega con suavidad, frescor y contraste. La stracciatella de burrata pasiega con tomatitos asados y pesto de nueces representa el lado más amable y lácteo de la carta, con una combinación reconocible y bien integrada.
Entre las elaboraciones más equilibradas destaca la ensaladilla de centollo y gambones con emulsión de carabineros, delicada, sabrosa y con un fondo marino nítido. El pani-puri de steak tartar de vaca pinta con alioli de soja y brotes ofrece un bocado crujiente, fresco y directo, con buen equilibrio entre carne, aliño y textura. El tartar de atún sobre salmorejo combina la suavidad del pescado con la cremosidad del fondo, en una elaboración amable y de lectura muy clara.
En los principales, las albóndigas de lechazo al curry rojo, parmentier de coliflor asada y crujiente de wontonresumen bien el estilo de Tetuán 23: una base reconocible llevada hacia un terreno más especiado, aromático y contemporáneo. La oferta se completa con platos como la dorada en tempura con tártara de chile chipotle y brotes, el calamar del Cantábrico a la parrilla con patata revolcona y mayonesa kimchee, el guiso de callos, morro y oreja con huevo a 65 grados o el arroz de cachón y pulpo con alioli de azafrán, pensado para compartir entre dos personas.
El apartado dulce mantiene una línea sencilla y efectiva, con opciones como la tarta cremosa de queso fresco de Granja Cudaña y dulce de leche con helado de queso, la torrija de brioche con toffee y helado de crema de orujo, el chocolate con pan, AOVE y escamas de sal o el brownie de chocolate con helado de avellana. El servicio de pan artesano de Panadería La Constancia suma además un detalle de producto local que encaja con el conjunto.
La bodega reúne referencias nacionales e internacionales suficientes para acompañar una carta diversa y abierta a distintos sabores. El servicio resulta cercano, atento y bien coordinado, con un tono informal que acompaña bien una propuesta concebida para disfrutar sin rigidez.
En conjunto, Tetuán 23 ofrece una cocina contemporánea, sabrosa y con identidad dentro de la escena gastronómica santanderina. Una casa donde el producto cántabro dialoga con influencias internacionales y donde la creatividad aparece al servicio del sabor, la técnica y una experiencia cómoda, cercana y bien medida.
FECHA VISITA: 16.05.2025 – 26.06.2026
🗺️ Tetuán, 23
39004 Santander, Cantabria
☎️ 942 417 590
📸 @restaurantetetuan23
