Liébana vuelve a situarse en el mapa del vino español de calidad. La bodega Picos de Cabariezo, uno de los proyectos más sólidos del panorama vitivinícola cántabro, ha logrado dos medallas de oro en Bacchus 2026, uno de los concursos enológicos más prestigiosos del calendario internacional.
Los vinos reconocidos han sido El Misterio 2021 y Finca Morillas 2021, dos etiquetas que nacen en el paisaje de montaña lebaniego y que refuerzan el excelente momento que atraviesa la elaboración de vino en este territorio del occidente cántabro. El palmarés oficial del certamen, publicado por la Unión Española de Catadores, confirma ambos reconocimientos dentro de la IGP Vinos de la Tierra de Liébana.
Dos vinos que explican una manera de entender Liébana
Más allá del premio, lo verdaderamente relevante es lo que estos dos vinos representan dentro del relato enológico cántabro.
El Misterio 2021 es una de las referencias más personales de la casa. Elaborado principalmente con uva mencía, permanece 13 meses en roble francés nuevo, un trabajo que busca profundidad, estructura y capacidad de guarda sin perder la identidad atlántica y montañesa del viñedo lebaniego. En otros concursos internacionales ya había cosechado excelentes resultados, lo que confirma una trayectoria de regularidad muy poco casual.
En paralelo, Finca Morillas 2021 se mueve en un registro distinto, más ligado a la lectura parcelaria del viñedo. Según la información del certamen, obtuvo 91 puntos y medalla de oro, consolidándose como otra de las grandes referencias del proyecto. La elaboración combina mencía con un pequeño porcentaje de syrah, un ensamblaje que aporta tensión, fruta y estructura.
Hay aquí una idea muy clara de vino de territorio: montaña, pendiente, climatología compleja y una viticultura que no admite atajos.
Bacchus, uno de los concursos más exigentes
El reconocimiento adquiere aún más valor por el marco en el que se produce.
Bacchus está organizado por la Unión Española de Catadores y cuenta con el respaldo de la OIV, VINOFED y el Ministerio de Agricultura, además de reunir cada año a más de un centenar de expertos internacionales entre sumilleres, periodistas especializados, Masters of Wine y enólogos.
En esta edición, celebrada en Madrid, se cataron 1.540 referencias procedentes de 17 países, de las que solo una selección obtuvo medalla, lo que da medida de la exigencia del certamen.
No se trata, por tanto, de un reconocimiento menor, sino de una distinción con fuerte repercusión dentro del sector profesional.
Liébana consolida su discurso vinícola
Este doble oro vuelve a poner el foco sobre un territorio que, durante años, ha trabajado en silencio para construir una identidad propia dentro del vino español.
Liébana no compite desde la escala, sino desde la singularidad: viñedo de montaña, producciones limitadas y un paisaje que imprime carácter. Que una bodega cántabra alcance este nivel en un certamen internacional confirma que el vino de la región ya no se mueve solo en la lógica del descubrimiento, sino en la de la consolidación.
Más allá de la noticia puntual, el resultado de Bacchus 2026 refuerza una idea de fondo: Cantabria también se está contando, cada vez mejor, a través del vino.
