El chef Rubén Álvarez, del restaurante Nueva Santuca (Santillana del Mar, Cantabria) y representante de ACYRE Cantabria, se alzó con el primer premio del II Concurso Nacional sobre La Vieja y su Pesca Artesanal, celebrado este martes, 28 de octubre de 2025, en el muelle de Candelaria (Tenerife).
El certamen, organizado por ACYRE Canarias en colaboración con FACYRE, reunió a cocineros de distintos puntos del país para rendir homenaje a la pesca artesanal y a la gastronomía vinculada al mar.
En una edición marcada por el alto nivel técnico y la creatividad, Rubén Álvarez destacó con una propuesta que combinó respeto al producto, técnica refinada y una interpretación contemporánea de la cocina marinera, reafirmando el buen momento que vive la gastronomía cántabra en los concursos nacionales.
El plato con el que Rubén Álvarez conquistó al jurado fue una propuesta trabajada con precisión y sentido del producto. Su objetivo: que la vieja —pez icónico de la costa canaria— estuviera presente en cada parte de la elaboración, desde los fondos hasta la guarnición y el propio pescado, presentado en lomos limpios y sin espinas.
El segundo y tercer puesto fueron para David Guevara (ACYRE Canarias – Santa Cruz de Tenerife) y Víctor Talavera (ACYRE Castilla y León), respectivamente, mientras que se entregaron menciones especiales a Carlos Sierra (Madrid) y Davidoff Lugo (Gran Canaria).
La jornada puso en valor la Vieja, pez emblemático de la costa canaria, y reivindicó el papel de la pesca artesanal como parte esencial del patrimonio gastronómico y cultural del país. Cantabria refuerza así su presencia en la escena nacional con jóvenes cocineros que defienden el producto, la técnica y la identidad desde la autenticidad.
El evento contó con el respaldo del sector profesional y del público, consolidándose como un punto de encuentro entre mar, cultura y cocina.
La clave del plato residía en un embutido artesanal elaborado con vaca tudanca, la raza autóctona cántabra conocida como el “wagyu del norte”, cuya carne magra y sabrosa aportaba profundidad y carácter al conjunto. La acompañaban unas papas revolconas —puré de patata tradicional— ligadas con el caldo de la vieja y un toque de miel de Tenerife, junto a un aceite de cebollino que prolongaba el juego aromático en boca.
Una combinación equilibrada, llena de matices y técnica, que le valió el primer premio del certamen.
