Anchoas, vaca tudanca, bonito del norte, centollo y coctelería de autor protagonizan una nueva parada de Las Cinco Cantabrias On Tour
La gastronomía cántabra volvió a cruzar fronteras esta semana para mostrar en Andalucía algunas de sus mejores credenciales. Málaga acogió una nueva edición de Las Cinco Cantabrias On Tour, el proyecto impulsado por Mateo&Co y patrocinado por CANTUR que recorre diferentes ciudades españolas para acercar la riqueza culinaria de la comunidad autónoma a través de experiencias inmersivas donde producto, cocina, territorio y creatividad comparten protagonismo.
La cita, celebrada en la terraza del Gran Hotel Miramar, llevó por título “Cantabria en Málaga: del mar Cantábrico a través del mar Mediterráneo” y reunió a periodistas, creadores de contenido, profesionales del sector gastronómico e invitados especializados en torno a una propuesta diseñada específicamente para establecer un diálogo entre ambos territorios a través de sus vínculos históricos, comerciales y marítimos.
La elección de Málaga no fue casual. La organización quiso poner en valor la histórica relación entre los puertos de Santander y Málaga, especialmente intensa entre los siglos XVIII y XIX, utilizando la gastronomía como vehículo para tender un nuevo puente entre ambas costas.
Rafael Prieto traslada la cocina de El Serbal* fuera de casa
La propuesta gastronómica estuvo liderada por Rafael Prieto, propietario, director y sumiller de El Serbal*, restaurante santanderino distinguido con una Estrella Michelin y un Sol Repsol, que diseñó para la ocasión un recorrido de cinco elaboraciones concebidas para mostrar la identidad culinaria de Cantabria a través de algunos de sus productos más representativos.
La propuesta nacía de una idea sencilla: explicar Cantabria a través de sus productos. Una mirada que permitía recorrer el Cantábrico, los pastos de montaña y la tradición agroalimentaria de la comunidad a través de algunos de los ingredientes que mejor definen su identidad gastronómica.
El primer pase estuvo dedicado a la anchoa del Cantábrico, servida sobre sobao tostado con holandesa ahumada, una crema cítrica de Novales y pesto de ajo de oso. Un bocado que combinó dos productos profundamente vinculados al territorio y que sirvió como carta de presentación de la cocina cántabra.
A continuación llegó el tartar de vaca tudanca, elaborado con una de las razas autóctonas más emblemáticas de Cantabria y acompañado por brioche de mantequilla cántabra, miel y botarga.
El recorrido continuó con uno de los grandes símbolos de la cocina marinera regional: el bonito del norte, presentado como lomo marinado en escabeche ligero y piperrada.
La tradición quesera cántabra apareció en el cuarto pase a través de una elaboración de queso Divirín sobre apionabo confitado y garrapiñados, poniendo en valor el trabajo artesanal de pequeños productores y la diversidad láctea del territorio.
El cierre de la secuencia salada estuvo protagonizado por el centollo del Cantábrico, acompañado de puntilla de huevo y emulsión de su coral, una elaboración que resumía la importancia del mar en la identidad gastronómica regional.
El menú estuvo además maridado con Finca Solana Blanco, de Bodega Hortanza, elaborado con las variedades Gewürztraminer y Riesling de Costa de Cantabria, y con Lusia, de Bodegas Cayo, un Mencía de la Tierra de Liébana, dos referencias que reforzaron el discurso territorial de la propuesta y acompañaron el recorrido gastronómico diseñado por El Serbal*.
Durante la jornada, Prieto puso también el acento en la riqueza de un territorio donde mar y montaña conviven en pocos kilómetros y en la importancia del producto de proximidad como base de una cocina capaz de construir una identidad propia y reconocible.
Óscar Solana convierte Cantabria en una experiencia líquida
Si El Serbal* fue el encargado de narrar Cantabria desde la cocina, Óscar Solana, al frente de La Solía, asumió el reto de hacerlo desde la coctelería.
La experiencia comenzó con una de las creaciones más llamativas de la jornada: una Gilda líquida, concebida como cóctel aperitivo y diseñada para trasladar al vaso los sabores de uno de los aperitivos más reconocibles del norte de España.
La propuesta formó parte de un recorrido de cuatro cócteles creados especialmente para la ocasión, concebidos para acompañar los cinco pases de El Serbal y construir un discurso conjunto entre cocina y coctelería.
La filosofía de Solana partía de una idea clara: reinterpretar sabores reconocibles de la gastronomía cántabra y llevarlos al estado líquido sin perder su identidad. Para ello recurrió a técnicas contemporáneas de coctelería capaces de transformar texturas, matices y percepciones, convirtiendo cada copa en una prolongación natural del relato gastronómico construido por El Serbal*.
El mejor ejemplo de esa visión llegó con la tarta de queso líquida, una creación inspirada en la tradicional tarta de queso cántabra que puso el broche final a la experiencia gastronómica antes de dar paso a la parte más festiva de la velada.
Solana volvió además a demostrar por qué se ha convertido en una de las referencias de la coctelería gastronómica española, utilizando el cóctel no como mero acompañamiento, sino como una herramienta narrativa capaz de interpretar el territorio con el mismo nivel de profundidad que un plato.
La Cantabria Blue Party y el protagonismo de los dos mares
Tras la degustación, la actividad continuó con la denominada Cantabria Blue Party, donde Óscar Solana y su hijo Nacho Solana presentaron nuevos cócteles inspirados en los azules del Cantábrico y del Mediterráneo, reforzando el concepto que había articulado toda la velada: el encuentro simbólico entre dos mares unidos a través del sabor.
La experiencia estuvo acompañada por música en directo y por una cuidada puesta en escena frente al Mediterráneo, creando un ambiente pensado para trasladar a los asistentes una visión contemporánea de la cultura gastronómica cántabra.
Las sobadoras de Codesa llevan la tradición conservera a Málaga
Uno de los momentos más valorados por los asistentes fue la presencia de las sobadoras de Codesa, empresa familiar dedicada a las conservas de anchoa desde 1976.
Las sobadoras son las profesionales encargadas de limpiar, desespinar y filetear manualmente las anchoas, un oficio que continúa siendo uno de los grandes patrimonios gastronómicos e industriales de Cantabria. Su presencia permitió mostrar en directo un trabajo artesanal que sigue siendo esencial para la calidad y prestigio internacional de las conservas cántabras.
La demostración acercó a los asistentes a una de las imágenes más representativas de la industria conservera regional, poniendo rostro a un conocimiento transmitido durante generaciones y estrechamente ligado a la identidad gastronómica del litoral cántabro.
Próximas paradas de Las Cinco Cantabrias On Tour
La cita de Málaga tomó el relevo de la celebrada semanas atrás en Sevilla y forma parte de un recorrido que continuará durante los próximos meses en Barcelona, Valencia y Madrid, ciudades unidas a Cantabria mediante conexiones aéreas directas.
Más allá de la promoción turística, iniciativas como Las Cinco Cantabrias On Tour evidencian el potencial de la gastronomía como herramienta de representación territorial. Málaga confirmó que la cocina sigue siendo una de las formas más eficaces de explicar un territorio y generar vínculos emocionales entre lugares aparentemente distantes.
En esta ocasión fueron Rafael Prieto y Óscar Solana quienes asumieron ese papel de embajadores, llevando hasta la costa mediterránea una visión contemporánea de Cantabria construida desde el producto, el oficio, la creatividad y una forma de entender la gastronomía profundamente ligada al territorio. Una demostración de que dos mares pueden encontrarse perfectamente alrededor de una mesa.
