El restaurante de la calle Floranes mantiene desde 1997 una propuesta reconocible, construida alrededor de las pastas, las pizzas, los gratinados y unos sabores que forman parte de la memoria gastronómica de varias generaciones de santanderinos.

En gastronomía, permanecer no significa necesariamente quedarse quieto. Hay restaurantes cuya personalidad se construye a partir de la transformación constante y otros que encuentran precisamente en la continuidad una de sus principales virtudes. Marcello pertenece a estos últimos.

El restaurante italiano de la calle Floranes, en Santander, abrió sus puertas en 1997 y se acerca ya a las tres décadas manteniendo una manera muy concreta de entender esta cocina. Una propuesta alejada de tendencias pasajeras y asentada sobre platos reconocibles, raciones generosas y combinaciones que, con el paso de los años, han terminado formando parte de la propia identidad de la casa.

Al frente continúa Fernando Martín, inseparable de un establecimiento en el que la relación directa con el cliente ha tenido tanto peso como la cocina. Esa continuidad ayuda a explicar la trayectoria de un restaurante que ha atravesado distintas etapas de la gastronomía santanderina sin renunciar a su propio lenguaje.

Una carta que sigue siendo reconocible

La propuesta de Marcello se mueve por algunos de los territorios más populares de la cocina italiana. Ensaladas, platos para compartir, gratinados, diferentes preparaciones de pasta y una amplia selección de pizzas de masa finaconfiguran una carta extensa pero fácil de interpretar.

No se plantea aquí una lectura ortodoxa ni contemporánea del recetario italiano. Marcello ha desarrollado con los años su propia manera de entenderlo, en la que el tomate, la salsa marinara, los quesos, las preparaciones al horno y determinadas combinaciones especialmente sabrosas aparecen como elementos recurrentes.

Las pizzas mantienen un peso importante dentro de la oferta, con propuestas que van desde las formulaciones más sencillas de tomate, mozzarella y orégano hasta combinaciones con anchoas de Santoña y bonito del Norte; peperoni, parmesano, pesto genovés y rúcula; o paleta ibérica, burrata, aceitunas negras y pesto.

Las pastas amplían el registro mediante elaboraciones como la napolitana, carbonara, boloñesa, pesto genovés, arrabbiata o diferentes combinaciones con hongos, trufa y quesos. A ellas se suman preparaciones gratinadas como la lasaña, los canelones, los ñoquis o las berenjenas a la parmigiana.

Hummus con crudités del restaurante italiano Marcello en Santander, Cantabria
Berenjenas a la parmigiana Marcello Santander

Sabores que explican la casa

Ese perfil de cocina se reconoce especialmente en elaboraciones como las berenjenas a la parmigiana, preparadas con láminas de berenjena gratinadas con salsa napolitana, parmesano, mozzarella y aceite de albahaca.

Es un plato construido sobre sabores fácilmente identificables, en el que la suavidad de la berenjena se encuentra con la acidez del tomate y la intensidad de los quesos.

La pasta matriciana avanza hacia un registro más profundo y sabroso, mientras que los tagliatelle arrabbiata recurren a la salsa marinara, el ajo, la guindilla, el orégano y la albahaca para construir una preparación marcada por el picante y las notas aromáticas.

Tres platos diferentes que comparten una misma lógica: sabores directos, reconocibles y generosos, sin necesidad de complicaciones formales.

Pasta del chef Marcello Santander
Pasta arrabbiata Marcello Santander

La continuidad como forma de identidad

En un momento en el que la restauración vive sometida a aperturas, cambios de concepto y reformulaciones constantes, establecimientos como Marcello permiten observar otra manera de construir un restaurante.

Aquí la identidad no procede de perseguir cada nueva tendencia, sino de mantener durante años una propuesta que el cliente sabe identificar.

También el espacio participa de esa continuidad. La madera, la iluminación cálida y una distribución ordenada configuran un comedor cómodo y acogedor, actualizado sin perder el carácter familiar que acompaña al establecimiento desde hace años.

Comedor de Marcello Santander
Interior del restaurante Marcello Santander

Después de 29 años en Santander, Marcello ha conseguido que una determinada forma de interpretar la cocina italiana haya terminado siendo reconocible por sí misma. Una casa construida alrededor de los sabores de siempre, la generosidad de sus platos y una relación cercana con una clientela que también forma parte de su historia.

En la calle Floranes, mientras alrededor cambian restaurantes, formatos y tendencias, hay sabores que continúan ocupando su sitio.

FECHA VISITA: 04.09.2026

🗺️ Floranes, 29
39010 Santander, Cantabria
☎️ 942 37 30 07
🌐 www.restaurantemarcello.es
📸 @restaurantemarcello

 

MARCELLO

Santander, Cantabria