Hay restaurantes que no necesitan levantar grandes discursos para dejar clara su personalidad. En Laredo, Antídoto es uno de ellos: una casa donde Álvaro Velasco —barcelonés de origen, cántabro por familia y por elección— ha encontrado un lenguaje propio, reconocible desde el primer pase. Aquí no se trata de llevar al comensal a un territorio hermético, sino de ensanchar los límites de lo apetecible desde la técnica, el producto y una identidad culinaria cada vez más asentada.

Su cocina no responde al recetario tradicional, aunque conoce bien sus cimientos. Es una mirada de autor que bebe del Mediterráneo, se apoya en años de oficio en casas de referencia y se deja atravesar por influencias contemporáneas, con ese sutil guiño nikkei que aparece siempre bien medido. Lo singular de Antídoto no está en el gesto, sino en la armonía: modernidad, precisión visual y, sobre todo, sabor y textura en equilibrio constante. Una propuesta que deja poso sin necesidad de explicarse demasiado.

En Laredo, en esa villa marinera donde la restauración vive entre la tradición del puerto, el pulso del paseo y la inevitable estacionalidad del visitante, Antídoto ha sabido abrir un espacio propio dentro de la costa oriental cántabra. Más allá de su ubicación en pleno centro de la villa pejina, la casa se ha consolidado como una de esas direcciones que mejor interpretan el presente de la mesa: cocina contemporánea, producto reconocible y un discurso culinario que busca diferenciarse sin romper el vínculo con el territorio.

El proyecto de Mónica Quijano y Álvaro Velasco adopta el formato de gastrobar, una fórmula especialmente bien resuelta en este caso. La terraza conecta con la vida urbana de Laredo y con ese tránsito constante entre locales y visitantes, mientras que el comedor interior, el acogedor espacio de la “rebotica”, aporta una atmósfera más recogida, casi de casa contemporánea, donde la experiencia gana en intimidad. El conjunto responde a un modelo de restaurante actual: sala cómoda, estética cuidada y un servicio que acompaña con naturalidad, fluidez y oficio, sin distraer nunca de lo esencial, que aquí sigue siendo el plato.

Al frente de la cocina, Álvaro Velasco ha ido afinando con los años una propuesta cada vez más reconocible. Su trayectoria, construida en casas de gran nivel como Zuberoa*, Martín Berasategui, Sergi Arola, Kabuki*, Compartir o La Casona del Judío*, se deja sentir en una cocina técnicamente sólida, donde cada elaboración transmite oficio y conocimiento del producto. Ese recorrido no aparece aquí como exhibición, sino como poso: técnica depurada, precisión en los puntos y una lectura contemporánea del sabor.

Antídoto Laredo Cantabria - Salón Logo
Antídoto Laredo Cantabria - Salón

Su cocina se mueve en un registro actual donde la base mediterránea dialoga con influencias internacionales y, de forma especialmente visible, con guiños nikkei bien integrados. No se trata de una fusión epidérmica, sino de una construcción pensada, en la que cada acento encuentra sentido dentro del conjunto. La carta recuerda, en cierto modo, a la de un bistró contemporáneo de gran ciudad: producto local, técnica de alto nivel y una mirada abierta a otros lenguajes gastronómicos.

Ahí aparecen elaboraciones como las croquetas líquidas de jamón, los niguiris de autor, el tartar de atún rojo Balfegó, el arroz de sushi con huevo a baja temperatura o el ya reconocible falso risotto de rape y plancton marino. A ello se suman platos de mayor desarrollo técnico, como el cordero deshuesado con parmentier y kimuchi, que refuerza esa lectura contemporánea y viajera de la cocina, donde el fondo de producto se apoya en contrastes bien medidos y una técnica que aporta profundidad sin perder legibilidad. La propuesta mantiene siempre el equilibrio entre creatividad, técnica y sabor reconocible.

Antídoto Laredo Cantabria - Nigiris de huevo de codorniz con trufa negra
Antídoto Laredo Cantabria - Croquetas líquidas de jamón ibérico
Antídoto Laredo Cantabria - Tartar de atún rojo Balfegó con arroz de sushi y huevo a baja temperatura
Falso risotto de rape y plancton marino del restaurante Antídoto en Laredo, Cantabria
Cordero deshuesado con parmentier y kimuchi del restaurante Antídoto en Laredo, Cantabria
Antídoto Laredo Cantabria - Solomillo con verduritas y mil hojas de bacon y patata

El apartado dulce mantiene el mismo nivel de ejecución y discurso que la cocina salada. La carta de postres, breve y bien medida, se mueve entre la golosidad clásica y el guiño técnico, con propuestas como el pastel de queso, los ya conocidos bombones líquidos —una de esas elaboraciones que refuerzan la identidad de la casa— y las texturas de chocolate, resueltas con precisión y pensadas para cerrar la experiencia con coherencia. A ello se suma una interesante selección de vinos dulces por copas, con referencias de Montilla-Moriles y La Mancha que permiten prolongar el final de la comida con un maridaje especialmente bien afinado.

Antídoto Laredo Cantabria - Bombones líquidos
Petit Fours del restaurante Antídoto en Laredo, Cantabria

La casa encuentra probablemente su mejor expresión cuando creatividad y legibilidad avanzan de la mano, cuando la técnica aporta profundidad sin desplazar el producto ni la memoria del sabor. En una plaza como Laredo, donde no siempre resulta sencillo escapar de la cocina previsible o del exceso de concesión al visitante, Antídoto ha sabido marcar perfil propio.

La sala acompaña con un servicio cercano, profesional y ágil, atento al ritmo del pase y capaz de recomendar maridajes que terminan de redondear la experiencia. Conviven aquí el cliente local, que ya reconoce la casa como una dirección fiable, y el viajero que busca en Laredo algo más que una mesa vinculada al relato más evidente del puerto.

Su mayor virtud está, probablemente, en haber construido un restaurante que no necesita el exceso para dejar huella. Más que una cocina de impacto inmediato, Antídoto plantea una experiencia que permanece por coherencia, por oficio y por una identidad cada vez más asentada dentro del panorama gastronómico de la costa oriental cántabra. Aunque todavía no figure en guías como Michelin o Repsol, su cocina de autor, el equilibrio entre propuesta y precio y el reconocimiento creciente entre público y crítica lo sitúan, sin duda, entre las mesas más recomendables de Laredo.

FECHA VISITA: 30.06.2024 – 06.09.2025 – 05.04.2026

🗺️ Comandante Villar, 11
39770 Laredo, Cantabria
☎️ 942 04 88 69
🌐 www.antidotorestaurante.com
📸 @antidotolaredo

ANTÍDOTO

Laredo, Cantabria