Inma Solana, Carlos Arias y Nacho del Corral protagonizarán el 30 de septiembre la tercera parada de Las Cinco Cantabrias On Tour, con Casa Vicens como escenario.

Dos edificios concebidos en los primeros años de la trayectoria de Antoni Gaudí servirán de puente entre Cantabria y Barcelona. Casa Vicens, primera gran obra del arquitecto catalán, acogerá el próximo 30 de septiembre una experiencia en la que la cocina, el vino y el producto cántabro dialogarán con El Capricho de Gaudí, construido en Comillas durante el mismo periodo.

La cita será la tercera parada de Las Cinco Cantabrias On Tour, el recorrido gastronómico que durante 2026 está llevando diferentes formas de entender la cocina de la región a cinco ciudades españolas. Después de Sevilla y Málaga, Barcelona pondrá el foco en la relación entre patrimonio, memoria familiar e innovación culinaria.

La propuesta reunirá a Nacho del Corral, chef de Daria, en Santander; Carlos Arias, responsable de Emma, en Suances; e Inma Solana, jefa de sala y sumiller del restaurante Solana*, en Ampuero. Tres trayectorias diferentes que comparten una cocina vinculada al territorio, pero abierta a técnicas y sabores contemporáneos.

De la arquitectura a la mesa

El encuentro se desarrollará  en Casa Vicens, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO y considerada el punto de partida de buena parte del lenguaje arquitectónico que Gaudí desarrollaría posteriormente.

La relación con Cantabria aparece a través de El Capricho de Gaudí, en Comillas. Ambos edificios fueron proyectados con pocos años de diferencia y comparten soluciones decorativas, referencias a la naturaleza y elementos propios de aquella primera etapa del arquitecto. Carlos Mirapeix, director general de El Capricho, participará en el encuentro para explicar esa conexión antes de que el relato continúe a través de la cocina.

La experiencia comenzará con una visita guiada por Casa Vicens. A continuación, la gastronomía tomará el relevo con una propuesta creada específicamente para este escenario, en la que la herencia culinaria de varias generaciones se trasladará a una lectura actual del producto cántabro.

Tres formas de interpretar el territorio

La cocina de Nacho del Corral parte del producto, la técnica y la memoria doméstica. Tras pasar por establecimientos como El Cenador de Amós***, La Cuchara de San Telmo, Nodo o Goizeko Kabi, además de completar experiencias profesionales fuera de España, regresó a Cantabria para desarrollar en Daria un proyecto personal donde conviven el recetario tradicional y las influencias de otras cocinas.

Carlos Arias propone desde Emma un diálogo diferente. Su paso por Annua y Punto MX, donde trabajó como jefe de cocina junto a Roberto Ruiz, y sus viajes por Latinoamérica han dado forma a una cocina en la que el producto cántabro se encuentra con técnicas, especias y sabores latinoamericanos y asiáticos. La acidez, el picante y los contrastes aparecen siempre medidos para no desplazar al ingrediente principal.

Inma Solana completará el recorrido desde el vino y la sala. Integrante de la cuarta generación del restaurante Solana*, dirige el establecimiento junto a su hermano, el cocinero Nacho Solana. Su trabajo ha resultado determinante en la evolución de una bodega que ha pasado de alrededor de medio centenar de referencias a superar el millar de etiquetas, manteniendo una forma de entender la hospitalidad basada en la cercanía y el carácter familiar de la casa.

Anchoa, Tudanca y limón de Novales

La propuesta gastronómica se abrirá con un cóctel estructurado en cuatro estaciones: langostino acevichado; tartaleta de anchoa y mantequilla pasiega; tosta de guacamole con pipas de calabaza; y gamba orly con vinagreta.

Esta primera secuencia combinará ingredientes reconocibles de la despensa regional con sabores y técnicas que forman parte de la trayectoria de los dos cocineros. La anchoa y la mantequilla pasiega aportarán el vínculo más directo con Cantabria, mientras que el ceviche, el guacamole o las vinagretas introducirán registros más abiertos y contemporáneos.

La cena continuará con una ensalada de tomate y sardina ahumada, seguida de un tuétano con tartar de Tudanca. El plato situará en primer plano a una de las razas ganaderas autóctonas más representativas de Cantabria y su relación con el paisaje rural de la región.

A los postres llegará «El limón de Novales», una elaboración dedicada a la tradición citrícola de esta localidad de Alfoz de Lloredo. El menú trazará así un recorrido que avanza desde el mar y la huerta hasta la ganadería y los frutales, utilizando distintos productos para construir una imagen reconocible, aunque no inmóvil, de la cocina cántabra.

Una selección de vinos y sidra de Cantabria

Inma Solana será la responsable de completar el menú con cuatro bebidas elaboradas en la región. El maridaje comenzará con Cantábricus Brut, de Bodegas Vidular, un espumoso de Albariño elaborado mediante el método tradicional.

De la misma bodega se servirá Ribera del Asón, un blanco de Albariño y Chardonnay marcado por la frescura, la fruta y la acidez. La selección continuará con Lusia Origen, de Destilería y Bodega Cayo, un tinto elaborado con Mencía procedente de viñas viejas cultivadas en las laderas de Liébana y acogido a la IGP Vino de la Tierra de Liébana.

El cierre corresponderá a la Sidra Extra Dulce Somarroza, elaborada en Renedo de Piélagos, que acompañará el tramo final del menú con sus aromas de manzana, su burbuja fina y el equilibrio entre dulzor y acidez.

La tercera parada del recorrido

Barcelona recogerá el testigo de las dos primeras citas de Las Cinco Cantabrias On Tour. La iniciativa comenzó el 12 de mayo con un encuentro en Sevilla dedicado al diálogo entre los vinos de Cantabria y el Marco de Jerez.

La segunda parada se celebró el 3 de junio en Málaga, donde El Serbal* y Óscar Solana conectaron el Cantábrico y el Mediterráneo mediante cinco pases gastronómicos y cuatro cócteles inspirados en el producto y el paisaje de la región.

Después de Barcelona, el recorrido continuará en Valencia el 21 de octubre con una cita centrada en la despensa verde, antes de concluir en Madrid el 1 de diciembre con la cocina cántabra de invierno como hilo conductor.

La parada barcelonesa introduce una dimensión diferente dentro de la gira. La arquitectura no funcionará únicamente como escenario, sino como punto de partida para relacionar dos territorios unidos por las primeras obras de Gaudí. Sobre esa conexión, Solana*, Emma y Daria construirán una lectura de Cantabria basada en el producto, la memoria y la capacidad de llevar ambos al presente.