La gastronomía cántabra volvió a situarse en el foco nacional con la entrega oficial de las placas que acreditan a 18 restaurantes de la comunidad como establecimientos recomendados en la Guía Michelin 2026. El acto, organizado por CaixaBank, se celebró en el Palacio Euskalduna de Bilbao y reunió a más de 200 profesionales del sector hostelero, entre restauradores, representantes de asociaciones y responsables institucionales.
La cita forma parte de la gira nacional que la entidad financiera está desarrollando durante el primer trimestre del año para hacer entrega de estas distinciones en distintas comunidades autónomas, tras la ampliación de su acuerdo con Michelin como “entregador oficial” de las placas que reconocen a los restaurantes recomendados.
Reconocimiento al sector y respaldo institucional
La apertura del acto corrió a cargo de Juan Pedro Badiola, director territorial Norte de CaixaBank, quien subrayó el papel estratégico del sector gastronómico en el desarrollo económico, social y cultural del territorio. Badiola destacó la resiliencia de la hostelería y su capacidad para conjugar tradición y modernidad, agradeciendo a los profesionales su contribución a la proyección culinaria del norte de España y al fortalecimiento del atractivo turístico de la región.
Desde la organización se puso el acento en que este reconocimiento no solo avala la calidad de los establecimientos distinguidos, sino que también contribuye a consolidar a Cantabria como destino gastronómico de primer orden, con una oferta diversa, sólida y cada vez más visible en el panorama nacional.
Los 18 restaurantes cántabros distinguidos
En la capital, Santander, recibieron la placa de recomendados Bodega del Riojano, Cañadío, La Bombi, Asador Lechazo Aranda, La Mulata, Umma y La Hermosa de Alba.
En el resto de la comunidad fueron reconocidos Las Redes, Augusto y Sotavento, ambos en San Vicente de la Barquera; Ibidem, en Arnuero; Laila, en Mompía (Santa Cruz de Bezana); El Hostal del Pericote y El Nuevo Molino, en Piélagos; Ronquillo, en Ramales de la Victoria; El Remedio, en Ruiloba; La Yerbita, en Sobarzo (Penagos); y Prada a Tope, en Treceño (Valdáliga).
La diversidad geográfica de los establecimientos reconocidos refleja la amplitud del mapa gastronómico cántabro, con propuestas que abarcan desde la cocina marinera y tradicional hasta planteamientos más contemporáneos, siempre bajo el denominador común de la regularidad y el cuidado del producto.
Diálogo con referentes de la alta cocina
El acto incluyó también un diálogo entre dos figuras de referencia de la gastronomía española: Martín Berasategui y Jesús Sánchez, chef del restaurante Cenador de Amós***. Ambos compartieron reflexiones sobre la exigencia, la constancia y la búsqueda permanente de la excelencia como ejes fundamentales del oficio, animando a los profesionales a mantener el rigor y la identidad como señas de identidad.
Su intervención sirvió para contextualizar el reconocimiento dentro de un ecosistema gastronómico en evolución constante, donde la calidad sostenida en el tiempo se convierte en el principal valor diferencial.
Criterios y alcance nacional
La categoría de restaurante recomendado en la Guía Michelin responde a criterios definidos por los inspectores de la publicación, entre ellos la calidad del producto, el dominio técnico, la armonía de sabores, la personalidad de la cocina y la regularidad en la propuesta. En la edición 2026, la selección nacional supera los 700 establecimientos en esta categoría, cifra que continuará ampliándose con nuevas actualizaciones a lo largo del año.
Con esta entrega de placas, Cantabria consolida su presencia en el mapa gastronómico español y refuerza la visibilidad de un tejido hostelero que, más allá de las estrellas, encuentra en la recomendación Michelin un aval de consistencia y calidad reconocido a nivel internacional.
